La luz de Lisboa es extraordinaria. Un maravilloso sol brilla incluso en los meses de invierno. Sus rayos rebotan desde todos los rincones de sus calles, acentuando las bellas formas de sus viejas tiendas y de sus antiguos talleres, el fondo inmutable de siglos de vida de la ciudad. La misma luz parece brillar incluso en las personas que trabajan allí: hombres y mujeres sonrientes y acogedores, que aman su tierra y su historia.
Animatógrafo do Rossio
Photo credit Sebastian Erras

El punto álgido del Art Nouveau

Un derroche de flores, verduras y mujeres con pelo largo en el viento en estilo Art Nouveau. La fachada del Animatógrafo do Rossio os distraerá de vuestros paseos. Cuando abrió sus puertas en 1907, era un cine con 100 asientos. Las pinturas en azulejos de dos mujeres, en ambos lados de la taquilla, son especialmente hermosas. Con el tiempo, el establecimiento ha tenido otras encarnaciones, incluyendo los varietés y el teatro infantil. Hoy en día el Animatógrafo es sede de una sala de cine para adultos/peep show.
Barbearia Campos - Cabelleireiro
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Barberos para reyes – y para muchos más

Artistas y escritores, políticos y periodistas, todos han elegido como su barbero favorito a Campos, o cabeleireiro, como dice el magnífico letrero en el céntrico barrio Chiado de Lisboa. La elegancia del lugar es tal que incluso reyes en el exilio, como Humberto II de Italia y Carlos II de Rumania, han hecho que éste fuera su destino para el cuidado personal. Fundada en 1886 por José Augusto de Campos, la tienda se encuentra hoy en el mismo lugar y en las manos de la misma familia, lo cual probablemente hace que sea el barbero más antiguo de Europa aún en funcionamiento. Incluso los muebles, los techos ornamentados y la magnífica pila de mármol blanco de Carrara y rosa siguen siendo los mismos.
Livraria Sá da Costa
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Un refugio para los aficionados a los libros

Este es la típica biblioteca donde se pueden encontrar estudiantes que leen sentados en el suelo, o bibliófilos que pasan horas en comunión con los libros. Se dice que incluso el presidente portugués pase por aquí de vez en cuando. La clave de esta diversidad, dice Pedro, gerente de la tienda, es “el arte portugués de dar la bienvenida a la gente”. Ya desde el exterior, el lugar parece especial, en una calle en el distrito central de Chiado. Por encima de la entrada, está el ex libris de la librería, con su lema “instruere:construere” (educar es construir). Una inscripción Art Deco enmarca dos grandes ventanas, que indican los “libros nacionales” y los “libros extranjeros.” En el interior hay una gran cantidad de manuscritos, incunables, libros fuera de catálogo, junto con miles de libros modernos. Esta riqueza de recursos ha ido acumulándose desde que se abrió la tienda en 1913. Además de su papel como vendedor de libros, Sá da Costa ha contribuido a la cultura de su país con la publicación de una colección de clásicos portugueses. Hoy en día la biblioteca es la sede de todo tipo de eventos y participa en el Artfest Lisboa.
Retrosaria Bijou
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Un lugar mágico para las pequeñas cosas

Durante su siglo de historia, los lisboetas se han encariñado mucho con esta mercería. Detrás de su fachada ordenada en estilo Art Nouveau, han encontrado, año tras año, los mejores botones, encajes, bordados, hilos, cintas, broches, e incluso joyas. El interior de esta tienda en Baixa Pombalina no ha cambiado desde su fundación en 1915, lo cual añade un toque de encanto mágico a la experiencia de los compradores. José Vilar de Almeida, nieto del fundador Augusto de Almeida, cree que el sitio ha sido declarado tienda histórica por el ayuntamiento no sólo por su diseño de buen gusto, sino también por su atmósfera impalpable: un lugar mágico dónde encontrar esos detalles que hacen bellas las cosas.
Camisaria Pitta
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Se venden ligas para hombres

El barrio de Santa María Maior de Lisboa ha dado paso a las tiendas para turistas, pero hay un representante de la vieja Lisboa que aún sigue aguantando. La Camisaria Pitta, una tienda familiar desde hace 130 años, es probablemente el único lugar en Portugal donde se pueden comprar artículos como, por ejemplo, ligas para hombres, dice el dueño Alfredo. Y, de hecho aquí un hombre puede encontrar todo el necesario para enfrentarse a la vida con estilo, desde las medias hasta el sombrero. Pero su especialidad son las camisas a medida. La artesanía de madera de la tienda crea una sensación de profesionalidad, “un espacio acogedor para que el cliente tenga su privacidad en la sastrería,” dice Alfredo. Ganadora de varios premios, la tienda ha sido representada en películas como “Tren nocturno a Lisboa”. Pero Alfredo cree que su tienda ha permanecido como una solitaria avanzadilla en el distrito de hoy en día. “Nos gustaría ver más tiendas tradicionales por aquí, para que los clientes puedan tener más razones para venir a comprar en esta calle”, dice.
Sapataria e Chapeleria Lord
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Una tienda especializada con estilo Art Deco

A los viajeros les captura inmediatamente la fachada negra y cobre de esta tienda de sombreros y zapatos en Rua Augusta, una importante calle en la zona de Baixa Pombalina. Sus motivos de diseño Art Deco recuerdan las formas de los barcos en el río cercano: la puerta principal, las letras del letrero de hierro pintado, los techos ondulados y los mostradores. Proveedor de sombreros hechos a mano, zapatos, bolsos y guantes, este establecimiento ha sido un bastión de calidad desde su fundación en 1940. El joven Mário da Silva empezó a trabajar aquí en 1955, y desde entonces soñaba con que algún día la tienda sería suya. Casi 40 años después, ese sueño se hizo realidad. Ahora sus herederos quieren “mantener vivo su sueño”, dice su hija Ana. La peculiaridad de la tienda, y la razón de su éxito, es su atención personalizada. “Estamos orgullosos de honrar esta tradición”, dice Ana.
 
Video credit Fabio Tabacchi

Casa das Aguas
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De una moda transitoria a la otra

Este lugar ha cambiado desde que se abrió en 1907. En ese momento... ¡vendía vasos de agua! La gente venía aquí para beber todo tipo de aguas termales: sulfurosa, carbónica, yodada, ferruginosas... Había un tipo de agua para cada enfermedad. Después de aquellos tiempos gloriosos, dio un giro radical sobre el tema de la salud, y se convirtió en una tienda de tabaco; luego se fue abandonando lentamente hasta hace una década, cuando un amante del vintage la convirtió otra vez en algo especial. Ahora, cuando los ojos están adaptados a la oscuridad de este pequeño espacio, empezamos a ver una maravilla de lámparas con formas extrañas, cajas antiguas, viejas postales, placas, baldosas, banderas y discos de vinilo, y otras curiosidades.
Livraria Bertrand
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La librería más vieja del mundo

“Hemos sido parte de la vida cultural de Lisboa durante tanto tiempo que creemos que nuestra historia es un trozo de la historia de la ciudad, y de la historia del libro en Portugal”, dice Paulo, gerente de la biblioteca Bertrand. La fachada de esta tienda venerable, hecha de azulejos de color azul, es típica del Chiado, un barrio en el corazón de la capital portuguesa. Sin embargo, la importancia de este sitio va mucho más allá de Portugal: Bertrand es la biblioteca más antigua en funcionamiento en el mundo, un récord que atrae a multitud de visitantes cada año. Fundada en 1732 por un caballero francés llamado Pedro Faure, pasó a manos de los hermanos Bertrand poco después de su muerte. En casi tres siglos, la biblioteca ha experimentado grandes acontecimientos, incluyendo un terremoto y dos guerras civiles. Pero es su contribución a la cultura portuguesa lo que más enorgullece a Paulo. Aquí trabajó José Fontana, uno de los fundadores del partido socialista portugués, quien se suicidó entre sus paredes. El escritor portugués Aquilino Ribeiro era tan aficionado a la biblioteca que tenía una habitación especial sólo para él. Hoy en día, Bertrand es el buque insignia de una red internacional de bibliotecas, con un papel que “va mucho más allá de la venta de libros”, dice Paulo. Acoge un rico programa cultural, que cuenta con el club mensual Ler no Chiado, y aún vende su propia baraja de cartas Bertrand (con caricaturas de escritores) y, desde hace 76 años, el Almanaque Literario.
Joalharia Do Carmo
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La historia escrita en oro

La historia de una ciudad se podría contar por medio de la historia del oro que ha pasado a través de ella. Desde su fundación en 1924, la joyería de Lisboa Joalharia Do Carmo fue protagonista de esa historia. En esta joyería fueron realizadas decenas de piezas de oro para los bautismos de los buques. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos judíos que huían de Europa vendían su oro aquí para pagar su fuga. “Fue una lección para mí: me di cuenta de que en las guerras y los tumultos, los activos más valiosos son el oro, las monedas y las piedras preciosas, ya que el dinero pierde su valor”, dice Alfredo, nieto de uno de los fundadores y actual dueño de la tienda. Las fotografías que cuelgan en los escaparates muestran algunos momentos clave de su historia. Y también que nada ha cambiado en la fachada y en los muebles en los 55 años de vida de la tienda. “La manera de atender a los clientes es la misma también”, añade Alfredo. Mientras que la Joalharia Do Carmo aún mantiene su compromiso con los productos portugueses, como la clásica filigrana de oro local, por otra parte se ha adaptado a los turistas de la Lisboa actual, con productos como las bellas miniaturas del tranvía de la ciudad para colgar a collares y pulseras.
Casa Buttuller
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Uniformes y accesorios de guerra

Los uniformes pueden contener más historia que cualquier otra pieza de ropa. Por esta razón muchos visitantes regulares de la tienda de prendas militares Casa Buttuller son más amigos que clientes. “Me cuentan historias de la guerra do ultramar [guerra colonial portuguesa] y, a veces les veo llorar”, dice María, la gerente de la tienda. “Otros clientes traen a sus nietos a ver donde ellos se hicieron su primer uniforme, y algunos extranjeros vuelven de vez en cuando con un regalo para nosotros”, dice. Varias figuras públicas han sido atendidas por la tienda, en Portugal y fuera: en una de las paredes cuelga una carta enmarcada enviada desde el Palacio de Buckingham en 1982, en agradecimiento por el trabajo realizado para la reina. El establecimiento abrió en 1847 como tienda de sombreros y zapatos, pero durante la Segunda Guerra Mundial se especializó en uniformes, en placas de metal y tela, en pistoleras, cantimploras, banderas y otros adornos. El propietario se marchó a París, dejando la gestión de María, que lo regenta como si fuera suyo propio, ya que “significa mucho” para ella, dice.
Luvaria Ulisses
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Por amor a los guantes

Una fachada de estilo neoclásico construida en 1923 y un interior decorado con muebles estilo imperio hacen que esta tienda parezca un templo. Y en realidad es una especie de santuario: es la última tienda en Portugal que se dedica exclusivamente a los guantes. Desde 1925, cuando la tienda fue fundada en el barrio del Chiado de Lisboa, prácticamente el “quién es quién” de la sociedad portuguesa ha pasado por sus puertas en busca del par de guantes perfecto para cada ocasión. “Tenemos una gran variedad de modelos, por lo tanto es difícil elegir uno que destacar. Lo que me hace orgulloso, sin embargo, es nuestra capacidad para satisfacer las demandas personalizadas, por muy especiales que sean”, dice el co-propietario Carlos Carvalho.
Tous - Ourivesaria Alianca
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La Versalles portuguesa

Las cabezas de león esculpidas, los medallones y los elementos florales en la fachada de esta joyería justifican su nombre popular: la Versalles portuguesa. Una vez dentro, se halla otra justificación: la hermosa pintura de Artur Alves Cardoso que aparece entre las guirnaldas de yeso del techo. Esta joyería fue decorada ricamente en 1914, 11 años después de su apertura en 1903. La suntuosidad del espacio siempre ha estado ligada a las joyas que se vendían: la tienda ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales. En 2012 estaba a punto de acabar con su distinguida historia, pero la compañía Tous la compró y la renovó, respetando los detalles originales y restableció una vez más su condición de una de las tiendas más bonitas de Portugal.
Au Petit Peintre
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El jardín de los artistas

“El jardín de mi vida”: así define José Manuel Dominguez Fragueiro su tienda en el centro de Lisboa. “Cada cosa tiene su belleza”, dice hablando de los productos que vende: papelería, barnices, grabados, plumas, y todo tipo de marcos. Él y su mujer Maria do Céu Inácio Martins Manuel lo dan todo en este pequeño rincón de suministros para la escritura y el arte en el centro de Lisboa. Ha pasado más de un siglo desde que fue fundada, en 1909, por Antonio Franco, un miembro de la familia del padrino de José, que le dejo a él su negocio. Las letras doradas en estilo Art Noveau de su letrero han sido un faro para la vida artística de Lisboa, que incluye algunos de los mejores pintores portugueses: Carlos Reis, António Silva, Mestre Malhoa, Alfredo Morais e Real Bordalo, entre otros. Como centro de cultura artística portugués, la tienda vivió su momento álgido en 1920, cuando editaba el Jornal da Mulher, una revista femenina con muchos colaboradores importantes.
Ginjinha Sem Rival
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La esencia líquida de Lisboa

Nuno Gonçalves es un hombre con un pie en la alta sociedad de Lisboa. “Desde el primer ministro hasta el merodeador, todos han bebido un licor en nuestra tienda: significa la autenticidad, la antigüedad, la emoción, la exclusividad, y, sobre todo, Lisboa, Lisboa y Lisboa,” dice. La tienda es pequeña pero bien surtida. Los lisboetas lo conocen cariñosamente como “Ginjinha das Portas de Santo Antão” (el nombre de la vieja calle donde se encuentra). Ginjinha se refiere a dos tipos de licores de cereza que se venden allí entre símbolos masónicos. El bisabuelo de Nuno, quien abrió la tienda en 1890, era masón. Desde entonces, estos licores se han convertido en un símbolo de Lisboa. Especialmente el “Eduardino”, cuyo nombre proviene de un payaso español amigo del fundador, que lo bebía antes de salir al escenario en el cercano Coliseu dos Recreios.
Manteigaria A Minhota
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La máquina del tiempo de Lisboa

Si estáis dispuestos a abandonar el camino trillado para descubrir un lado oculto de la verdadera Lisboa, id a la Rua de S. José, una carretera estrecha con cortinas de tela en las ventanas. Imposible no encontrar el destino, identificado por una hermosa pintura sobre azulejos de una minhota, una mujer con su vestido tradicional, un velo y una vaca a su lado. La manteigaria, o lechería, es allí desde 1917, y no mucho ha cambiado desde entonces: es una fascinante máquina del tiempo hacia épocas más simples y más lentas. Los clientes son en su mayoría personas mayores, que beben su café hojeando los periódicos. Pero el propietario no cree que modernizar mucho sea necesario, porque sabe que los jóvenes están volviendo a descubrir los placeres demodé del bar.
Pequeno Jardim
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Un jardín en el ojo de la escalera

Esta histórica floristería, en un edificio que data de mediados del siglo 19, con un letrero con letras de oro y que rebosa de flores y plantas, se registró en 1922, pero su historia de oasis urbano se remonta aún más lejos. Lo que más distingue el Pequeno Jardim [pequeño jardín] es precisamente esto: la floristería se encuentra en un pozo de la escalera de un edificio. En un momento dado, la tienda pasó a Virgílio Madeira Gante, un hombre que trabajó allí desde los 8 a los 80 años, y que traspasó la tienda a la propietaria actual, Elisabete Monteiro, en 2003. “Desde el primer día, me embarqué en el proyecto con todo mi amor, porque sabía que era un lugar que habría que respetar, por su historia y por su longevidad”, dice. La tienda se ve en muchos reportajes de televisión, en películas y en publicidades. Pero lo que más le importa a Elisabete son las flores frescas y secas, las plantas y los objetos de decoración que llevan el nombre de la floristería.
Casa Macario
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Pilares gemelos: café y vino de Oporto

“Tenemos clientes de tercera generación: los abuelos compraron el café de nosotros, y sus nietos todavía vienen a comprar café en Casa Macario. Algunos clientes también tienen su personal mezcla de café”, dice Luis Torres, cuya familia ha sido dueña de la tienda desde 1974. Los orígenes de la tienda remontan a alrededor de hace un siglo, cuando Macario Ferreira Moraes comenzó a vender el café que él había cultivado en Angola. Durante décadas, el barril sobre el cual se vendía el café en la tienda fue protagonista de buena parte de la historia de Lisboa. Es aquí donde el ex presidente Mario Soares, por ejemplo, recibió la noticia de que su padre había sido encarcelado por el régimen político en el poder en ese momento. Junto con el café, la actual Casa Macario también vende vinos, licores, whiskys, así como chocolates, mermeladas y té. Más de la mitad de sus ventas son de vino de Oporto. Luis tiene botellas que se remontan al año 1900 y un sueño: convertirse en la “casa del vino de Oporto” oficial de Lisboa.
Hospital de Bonecas
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La última esperanza de las muñecas

En 1830 Lisboa todavía se estaba recuperando de su terrible terremoto de 1755. En el lugar donde se encontraba el Hospital de Todos los Santos antes de ser derrumbado, en ese año un pequeño hospital, de tipo diferente, abrió sus puertas. Sus pacientes no eran seres humanos, sino muñecas. Desde entonces, dice Manuela, ‘médico de cabecera’ de la tienda, “nos ocupamos de las enfermedades de nuestras muñecas, y de las saudades de nuestros clientes”. En esta extraordinaria tienda y museo de la muñeca, se pueden ver las inscripciones y las tumbas del hospital pre-terremoto. “El destino ha cambiado un lugar de dolor y muerte en otro, donde las lágrimas son sólo las que llenan los ojos cuando se recuerda la infancia”, dice Manuela, médico con alma poética. Además de reparar muñecas heridas, la tienda también las vende nuevas, vestidas con ropa tradicional portuguesa hecha a mano, junto con animales de peluche y juguetes mecánicos, y mucho más. Como era de imaginar, el Hospital de Bonecas se ha utilizado en obras de teatro, películas, grabaciones e incluso para desfiles de moda.
Soares e Rebelo
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Nirvana vegetal

¿Queréis cultivar los ingredientes de tu sopinha lusitana (sopa a la portuguesa)? Aquí se encuentran las semillas de la cocina local, literalmente: desde nabos, rábanos y tomates, a cebollas, coles, judías y guisantes. Y la lista sigue. En Soares e Rebelo también encontraréis las herramientas, libros y fertilizantes, necesarios para obtener un exitoso huerto urbano. La fachada de madera verde está decorada con una vieja publicidad pintada de la marca de la casa: “Hortelao”. La tienda abrió en 1935 en la Praça da Figueira, la plaza de mercado, donde entonces los agricultores vendían sus productos. Los fundadores también vieron que podían comprar algo: semillas para sus campos. La idea no ha cambiado: simples sacos de semillas están apiñados en los estantes de madera de la tienda. Pero Soares e Rebelo no está anclado en el pasado: potencia online en su sector, la tienda ofrece sus semillas a clientes internacionales.
Confeitaria Nacional
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Seis generaciones de dulces

Los medallones en la fachada de la Confeitaria Nacional, ganados en exposiciones internacionales en Filadelfia, Viena y París, son los honores más modestos que han sido obtenidos por esta pastelería y bar de Lisboa, fundada en 1829. Hoy dirigida por la sexta generación de la familia fundadora, la Confeitaria se convirtió en un proveedor de la familia real portuguesa en 1873. Hoy en día, sigue abasteciendo la presidencia de la república. Su especialidad es el Bolo Rei, un tradicional pastel con pasas, frutas confitadas y frutos secos, de acuerdo con la receta de los franceses 'Gateau des Rois', que se vende sólo entre noviembre y marzo. Una nota histórica: la Confeitaria Nacional ha atraído a tantos clientes importantes que fue el primer lugar en tener un teléfono en Lisboa.
Cafe a Brasileira
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Café y cultura

El café brasileño, ahora considerado entre los mejores del mundo, no tenía muchos aficionados a principios del siglo XX. En 1905, un portugués que había vivido y había cultivado café en Brasil, regresó a Lisboa y abrió A Brasileira, con la esperanza de conseguir hacer cambiar de opinión a sus conciudadanos sobre la bebida. La cafetería hizo prosélitos. Pero más importante aún, A Brasileira se convirtió en un lugar de encuentro de artistas e intelectuales después del inicio de la República Portuguesa en 1910 y de la conquista del derecho a la libertad de reunión. El icono cultural Revista Orpheu fue concebido allí. En 1925, 11 pinturas de siete artistas de la nueva generación fueron exhibidos en el café, como una declaración en favor del estilo moderno. En 1971, fueron expuestas otras 11 pinturas de artistas contemporáneos, acreditando una vez más lo nuevo. El escritor Fernando Pessoa venía tan a menudo que su presencia ha sido inmortalizada con una estatua de bronce.
De Sousa & Silva
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El primer vendedor de sellos en Lisboa

La primera tienda de venta de sellos en Portugal hoy se reconoce por su fina fachada de madera. Inaugurado en 1819 en el centro de Lisboa, pasó de las manos de la familia fundadora a otras manos. Hoy venden una gama de artículos producidos en el país, incluyendo bolsos, artículos de cuero, tarjetas de visita, e hasta trofeos. Fernanda Igrejas, gerente de la tienda, está especialmente orgullosa de sus productos de corcho, un material típicamente portugués que puede ser procesado para producir objetos característicos.
Chapelaria Azevedo Rua
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Un sombrero para cada cabeza

Si queréis sentir un poco de la Lisboa enigmática e hipnótica del poeta Fernando Pessoa, valorad la posibilidad de poneros el clásico sombrero de fieltro que el escritor llevaba en casi todas sus fotos. El lugar para conseguir uno es la tienda de sombreros Azavedo Rua, en el barrio del Rossio en Lisboa. La historia de la tienda es muy literaria en sí misma. En 1886, un productor de vino de Porto no Duero, de nombre Aquino de Azevedo Rua Manuel, estaba al borde de la quiebra debido a una epidemia de filoxera. Pidió dinero prestado a un tío cura para abrir la tienda de sombreros en Lisboa, a cambio de importantes descuentos a los miembros del clero. Más tarde, la tienda se especializó en la fabricación de sombreros para las obras en el cercano Teatro Nacional D. Maria II y de sombreros de tres picos para los toreros. Algunos modelos no han cambiado desde 1886; otros están hechos a medida de acuerdo con los requerimientos específicos del cliente. “Siempre tratamos de encontrar un sombrero para cada cabeza”, dice Pedro.
Casa dos Ovos Moles de Aveiro
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Huevos blandos y pastas conventuales

Los Ovos Moles de Aveiro son una de las 10 cosas por las que merece la pena visitar Portugal, según opinan los mismos portugueses en una encuesta. Los “huevos blandos de Aveiro” son un manjar hecho de yemas de huevo y azúcar. En 2013, Filipa Cordeiro y María Dagnino trabajaron con la Asociación de Fabricantes de Ovos Moles para establecer una tienda en Lisboa y representar los dulces tradicionales. “Nuestro proyecto quiere mostrar el bem-fazer [hacer las cosas bien] portugués”, explica. Además de los huevos blandos, también venden una amplia gama de pasteles conventuales: dulces tradicionales elaborados en conventos con el azúcar y las yemas de huevo durante más de cinco siglos.
Teatro Tívoli BBVA
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La escenografía de la sociedad

Bajo la cúpula negra y detrás de la fachada neoclásica del Teatro Tívoli de Lisboa en la Avenida da Liberdade, se han firmado muchos acuerdos comerciales y decidido muchas acciones políticas. El teatro, construido en 1924, pronto se convirtió en un punto de encuentro de las clases altas, las únicas que podían permitirse el precio de los billetes. Cuando se abrió, el edificio, construido por el arquitecto Raul Lino, era el teatro más moderno de la ciudad. Decorado en el estilo de Luis XIV, el teatro, con 1.114 asientos, también estaba equipado para la evolución del cine mudo al sonoro. En su punto álgido de popularidad, disponía de su propia compañía, y sus fiestas de Carnaval y Año Nuevo eran un must para la gente más guay de la ciudad. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo 20, sus fortunas habían disminuido, y parecía destinado a convertirse en un hotel o a ser derrumbado. En 2012, la compañía de producción teatral UAU lo ha comprado y renovado, recuperando la misión original del edificio.
Pastéis de Belém
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Desde las orígenes humildes a ser símbolo nacional

Los pequeños pastéis de Belém son probablemente el más famoso ejemplo de repostería portuguesa. El lugar de nacimiento de este pastel de huevo en 1834 sigue siendo en la Rua de Belém, detrás de una preciosa fachada de azulejos originales. Y los pastéis se producen todavía artesanalmente (aunque en grandes cantidades para satisfacer la demanda), gracias a sus 170 empleados. La pasta era producida en el adyacente Monasterio de los Jerónimos hasta 1834, cuando todos los conventos en Portugal fueron cerrados y el clero expulsado después de la revolución liberal. Para ganarse la vida, un monje emprendedor comenzó a vender los pastéis en el barrio circundante, Belém, buscando clientes entre los visitantes del monasterio. Algunos años más tarde, un tal Domingos Rafael Alves montó una fábrica para aumentar la producción, de acuerdo con la “receta secreta” del convento. Nombres conocidos como Amalia Rodrigues, Jorge Amado y Fernando Peça compraban sus pasteles con regularidad. Hoy en día, el barrio se ha convertido en una parte integral de Lisboa, pero la repostería está todavía allí y la receta sigue siendo la misma.
Fábrica das Enguias
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La primera factoría de anguilas de Lisboa

En 1942, la población de anguilas del río en la ciudad portuguesa de Aveiro estaba aumentando mucho más allá de la demanda. Una familia emprendedora, entonces, inventó un sistema para conservarlas. El número de anguilas fue disminuyendo, pero mientras tanto los portugueses se habían acostumbrado a las deliciosas anguilas en escabeche de la Fábrica das Enguias (fábrica de anguilas). La familia siguió conservando las anguilas, y este año, la Fábrica das Enguias ha abierto su primera tienda en Lisboa. Detrás de una fachada inspirada en los diseños Art Deco de su lata tradicional, Ana Godinho y los suyos predican a los habitantes y a los visitantes sobre los placeres secretos de la anguila. “Desde que abrimos, damos talleres de cocina para demostrar cuánto de versátiles son nuestras anguilas conservadas”, dice. Tradicionalmente, se comen con patatas al horno, pero entre las nuevas recetas que encontramos un risotto con anguila y verduras, tapas de anguila con mermelada de tomate o una salsa especial de anguila con cebolla y pimientos rojos.
Manteigaria Silva
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Un must para la comida de Navidad

“Siempre he querido recoger en unos pocos metros cuadrados lo mejor de la gastronomía portuguesa”, dice José Branco, que consiguió con su trabajo lograr su objetivo. Situada en el centro de Lisboa, esta meca gastronómica ofrece queso y frutos secos, embutidos y jamones, vino y bacalao. “La cocina portuguesa más genuina y auténtica”, dice. La tienda es un punto de referencia en Lisboa, un paso esencial antes de la comida de Navidad. “Muchos nietos vienen a comprar lo que compraron sus abuelos”, dice José. La especialidad de esta hermosa tienda, fundada en 1890, es el queso Serra da Estrela, que se prepara con paciencia y cuidado en la misma tienda.
Farmácia Morão Herdeiros
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El legado de un servicio para los vecinos

Las tres puertas de madera en forma de arco y la alfombra vertical de bellos azulejos han estado en este rincón del barrio histórico de Lisboa Graça durante más de un siglo. La farmacia fue inaugurada por el bisabuelo de Helena en 1896. “Somos una tienda de barrio, centrada en las necesidades de nuestros clientes”, dice. Pasa el tiempo y las modas cambian, pero la misión sigue siendo la misma. La farmacia, sin embargo, fue capaz de adaptarse a la evolución en el campo de la salud y la medicina, y ofrece productos dermocosméticos, hierbas medicinales y homeopatía. El interior también ha sido adaptado a los tiempos, pero sin alterar la arquitectura original.
Lo que hemos aprendido.
Entrar el las tiendas más bonitas de Lisboa es una forma de descubrir la ciudad de otra manera. Son lugares auténticos, un espejo de cómo los grandes acontecimientos de la historia fueron transformados por el arte y la creatividad del genio portugués. Los artesanos y los comerciantes de Lisboa parecen llevar en ellos el sol de la ciudad: siempre están dispuestos a estrecharos la mano y daros la bienvenida. No os olvidéis de encontrar alguno de ellos cuando visitéis Lisboa.
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