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Divertida y trágica, sensual, realista y política, y a su vez completamente imaginativa. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez tiene algo difícil de describir: una especie de llama especial que ha mantenido viva nuestra imaginación durante más de cincuenta años.
La idea de esta inolvidable epopeya familiar impactó al autor como un rayo mientras conducía su viejo Opel rumbo al océano. Unos días más tarde, se encerró en su casa y salió 18 meses después (y 30 000 cigarrillos después) con el manuscrito de su obra maestra en sus manos.

Hoy, Cien años de soledad es un clásico aclamado en todo el mundo, pero cuando se publicó por primera vez, Gabriel García Márquez no estaba tan seguro del éxito de su compleja obra. Después de todo, el libro era algo inédito.
Cien años de soledad es, sin duda, un magma literario que ha inspirado la imaginación de los lectores durante décadas sin cristalizarse en una sola imagen. Quizás un factor que contribuyó a ello fue la notoria reticencia de Gabriel García Márquez a adaptar su obra al cine, la cual no se materializó hasta 2024 con una serie de Netflix.
Lo cierto es que, si observamos las numerosas portadas de Cien años de soledad, descubrimos un increíble caleidoscopio de imágenes diferentes. Es raro encontrar tanta variedad, incluso tratándose de las novelas más vendidas y traducidas del mundo. Por eso, algunos han recopilado 100 portadas de Cien años de soledad.
Hoy elegimos las portadas más imaginativas y significativas de Cien años de soledad, aquellas que revelan los aspectos más interesantes del libro y esconden algunas curiosidades… ¡empezando por la anécdota de la primera portada!
La primera portada de Cien años de soledad, que Márquez hizo cambiar
La primera edición de Cien años de soledad fue publicada por Gabriel García Márquez el 30 de mayo de 1967, silenciosamente: nadie podía esperar el éxito mundial que llegó casi instantáneamente.
La obra maestra del escritor colombiano fue publicada por primera vez en Argentina por la editorial Sudamericana, con sede en Buenos Aires. En el centro de la portada de esta edición se encuentra un galeón blanco rodeado de tres palmeras geométricas: una imagen que aparece en el libro en el momento en que José Arcadio Buendía —el fundador de la familia que aparece en Cien años de soledad— encuentra un galeón español en medio de la selva. Desafortunadamente, Gabriel García Márquez nunca había aprobado la portada, por lo que ordenó a la editorial que la cambiara lo antes posible. ¿Cómo fue?

De hecho, de acuerdo con Gabriel García Márquez, la editorial había encargado la portada al pintor mexicano Vicente Rojo, amigo del escritor. Sin embargo, esta no llegó a tiempo a Buenos Aires. El pintor afirmó haberla enviado a tiempo y, riendo, comentó el incidente en una entrevista: «Yo siempre he imaginado que la portada en su viaje de México a Buenos Aires se detuvo en Macondo para que allá aprobaran o no aprobaran la portada del libro».
Sea cual sea el resultado, la diseñadora gráfica de la editorial, Iris Pagano, tuvo que improvisar una portada. Así nació la primera imagen que acompañó a Cien años de soledad. ¡Hoy es una pieza de colección!
La portada de Cien años de soledad diseñada por Vicente Rojo con la «E» al revés
Los primeros ocho mil ejemplares de Cien años de soledad se agotaron en una semana, por lo que el libro fue reimpreso de inmediato y finalmente disfrutó de su merecida portada, la diseñada por Vicente Rojo.

Esta misteriosa portada era tan querida por Gabo —el apodo de Gabriel García Márquez— que fue inmortalizado en un famoso retrato fotográfico luciéndola… ¡a modo de sombrero! El editor de Editorial Sudamericana también la apreciaba especialmente, y su contenido siempre ha despertado la imaginación de los lectores: símbolos multifacéticos con significados inciertos dentro de nueve marcos azules, tanto en la portada como en la contraportada.
Es una especie de juego del pintor que quería darle un toque popular a esta portada. Incluso las letras siguen este tipo de elección: «Las letras las tracé como si las hubiera hecho un rotulista de barrio o alguien que pudiera poner lo mismo que el título de Cien años de soledad o de cualquier papelería, o negocio de mecánica. Yo quise darle ese tono popular y así fue», señaló Vicente Rojo. Cien años de soledad se imprimió inmediatamente en ediciones de tapa blanda y de bolsillo: las primeras ediciones de tapa dura no llegaron hasta 1970.

Pero el detalle que ha suscitado las teorías más complejas es la extraña «E» invertida en la palabra «SOLEDAD» del título. ¿A qué se debe? Aquí también, Vicente Rojo fue al grano y desveló el misterio de esta elección: «Puse la “E” al revés precisamente para acentuar el carácter popular del rotulista que había hecho el letrero y se había equivocado. Como era un rotulista de barrio que no tenía mucha destreza de repente se equivocó y a mí me pareció que le hacía un pequeño guiño a la novela. Fue un error que le propuse al rotulista para que quedara así y a esa me atengo».
Las portadas de la primera traducción en todo el mundo, la italiana (y luego todas las demás)
Reimpresión tras reimpresión, Cien años de soledad vendió su primer millón de ejemplares: una hazaña extraordinaria para un autor sudamericano de la época. Hoy, el libro de Gabriel García Márquez ha sido traducido a 37 idiomas y ha vendido más de 50 millones de ejemplares.
La primera traducción de esta inolvidable obra tuvo lugar en Europa, y más concretamente en Italia, país que a partir de ese momento establecería un vínculo especial con los autores de Sudamérica. Apenas un año después de su lanzamiento en Buenos Aires, en 1968 Cien años de soledad llegó a las librerías italianas.

Si bien la primera portada italiana es esencialmente tipográfica, la posterior edición de Universale Economica Feltrinelli retoma el motivo del galeón español de la primera portada de la novela. La imagen evoca inmediatamente sueños de un lugar misterioso donde ocurren sucesos inusuales, pero algunos argumentan que tiene un defecto: ¡es demasiado exótica! Probablemente para estimular la imaginación del lector, tanto la portada como la primera traducción italiana de la obra envolvieron la novela en un aura fantástica y tropical. Una atmósfera que no reflejaba del todo el realismo particular inventado por Gabriel García Márquez.
En 1970, la editorial neoyorquina Harper & Row publicó la primera edición estadounidense de Cien años de soledad. La portada también es colorida y onírica: una vez más, presenta una exuberante vegetación y el misterioso galeón blanco que se alza imponente en el centro.

Hablando de las primeras ediciones de Cien años de soledad en todo el mundo, hay un dato curioso: el libro de Gabriel García Márquez tardó relativamente poco en llegar al Lejano Oriente. La primera edición japonesa apareció en 1972. Pero en el País del Sol Naciente, la novela nunca tuvo el éxito que se le ha atribuido en otros lugares. Hasta 2024, cuando el estreno de la serie de Netflix inspirada en Cien años de soledad hizo que los japoneses también se enamoraran de este libro.

Las portadas de Cien años de soledad que presentan el pueblo de Macondo
Entre los inventos más exitosos y célebres de Gabriel García Márquez se encuentra, sin duda, el pueblo de Macondo. Este pueblo de nombre peculiar, ubicado en un lugar misterioso en medio de la selva, es donde transcurren casi todos los acontecimientos de Cien años de soledad.
Desde el famoso inicio del libro, Macondo cautiva nuestra imaginación. El nombre y la inspiración para el escenario principal de la novela surgieron en los días en que Gabo regresó a su pueblo natal, Aracataca. Allí, el escritor vio la palabra Macondo impresa en el letrero de una plantación bananera y comenzó a imaginar este lugar real y mágico a la vez.
No es de extrañar, pues, que muchas de las portadas de Cien años de soledad rindan homenaje al pueblo de Macondo y que lo hagan de las formas más polifacéticas.
Por ejemplo, ¿cómo ven dos países nórdicos como Noruega y Suecia el lejano pueblo de Macondo? Abajo puedes ver dos portadas. A la izquierda tienes una edición noruega de 1969 y a la derecha puedes ver una portada sueca más moderna, de 2014.

Un Macondo floreciente también aparece en esta portada estadounidense (izquierda) de Cien años de soledad de la década del 2000, publicada por Harper Perennial. Una portada noruega de 1983, a la derecha, ofrece un vistazo de Macondo desde la selva.

Fantaseamos con otras visiones de Macondo con una portada anglosajona de Penguin, a la derecha, y otra —más metafísica— de Noruega, a la izquierda, de finales de los años 90.

Pero el Macondo que personalmente nos gusta más es este, delicado, que casi reposa sobre las grandes hojas de la selva tropical, que vemos retratada en una portada lituana de 2017.

Las portadas de Cien años de soledad con la familia Buendía
En Cien años de soledad, el espacio y el tiempo se entrelazan en las invenciones lingüísticas de Gabriel García Márquez. Si el espacio es Macondo, el tiempo es el del destino de una familia: los Buendía. De hecho, Macondo es fundado por José Arcadio Buendía, el primer representante de la familia que la novela seguirá a lo largo de siete generaciones.
A continuación, presentamos un resumen de las portadas de Cien años de soledad que rinden homenaje a los miembros de la familia que son el centro de la novela.
¿Cuántos Buendías hay? Una portada finlandesa (a la izquierda) muestra los rostros de generaciones dentro de extraños peces: nos hace pensar que, en la novela, la trágica inevitabilidad de los destinos individuales se funde con la historia. A la derecha, una portada inglesa bastante más clásica de 1978.

La familia Buendía con dos estilos e imaginaciones muy diferentes. La portada de Cien años de soledad, a la izquierda, proviene de Turquía; la de la derecha, de Noruega.

Siete generaciones es mucho tiempo, y en Cien años de soledad el tiempo no fluye linealmente: por eso también es notoriamente difícil seguir las ramificaciones de la familia Buendía. ¿Por qué no incluir un árbol genealógico en la portada? Dos ediciones de Cien años de soledad lo han hecho de diferentes maneras; una es italiana y la otra japonesa.

Otras portadas muy extrañas de Cien años de soledad
Como hemos visto, nada es ordinario en Cien años de soledad. El lenguaje empleado, las líneas temporales, los personajes y los acontecimientos narrados o las localizaciones. Las irónicas y trágicas invenciones narrativas de Gabriel García Márquez le valieron el Premio Nobel de Literatura en 1982, pero el escritor hizo mucho más: le dio a nuestro imaginario colectivo un mundo que imaginar de nuevas y diferentes maneras.
En algunos casos, las portadas de Cien años de soledad parecen haber superado en originalidad el contenido del libro, para bien o para mal. Por ejemplo, dos portadas misteriosas y metafísicas nos muestran el extraño paso del tiempo en Cien años de soledad: un tiempo compuesto de constantes anticipaciones de acontecimientos futuros y saltos hacia atrás. A la derecha, una edición rusa de 2002; a la izquierda, la portada de una edición búlgara de los años 70.

Sin embargo, no tenemos palabras para describir estas dos particulares portadas de Cien años de soledad que vienen directamente de 1972. A la izquierda, la portada inglesa publicada por Penguin con un extraño animal; a la derecha, una portada holandesa.

Concluimos este imaginativo resumen con una portada que realmente no podemos explicar. ¿Qué crees que inspiró esta portada italiana de Cien años de soledad, publicada por Mondadori en 1995?

¿Estas portadas de «Cien años de soledad» han hecho que quieras releer la mágica epopeya escrita por Gabriel García Márquez? ¿O te han inspirado algunas ideas originales para tu próximo proyecto de diseño? ¡Cuéntanos!
