Kit de iniciación a la caligrafía: el material básico para empezar

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La caligrafía nos ofrece la satisfacción de poder dedicarnos tiempo a nosotros mismos, alejados de cualquier tecnología, de centrarnos en la pluma y olvidarnos de todo. También hay cierto placer en el uso de herramientas milenarias y pigmentos hermosos y en disfrutar del grano de un papel de calidad. Pero ¿qué elegir para empezar? Pixartprinting te da consejos para un kit de iniciación a la caligrafía de calidad.

1/ Un portaplumas

El portaplumas es, sin duda alguna, el accesorio estrella que nos hace venerar aún más la caligrafía. Elige uno de madera (no te aconsejamos para nada uno de plástico) que sea oblicuo o recto, según la práctica que tengas. Te recomendamos un portaplumas recto si estás empezando; el oblicuo se utiliza para determinados tipos de escritura, especialmente en la inglesa, ya que requiere un ángulo pronunciado.

2/ Una pluma puntiaguda

La pluma puntiaguda se usa en el tipo de letra inglesa denominada Copperplate. Se utiliza junto con un portaplumas recto o acodado y no tiene depósito de tinta, por lo que hay que recargarla frecuentemente. Su punta se abre a medida que se ejerce presión, lo cual crea unos efectos preciosos. En el mercado encontrarás distintas marcas de buena calidad: Hunt (21 y 22), Niko G, Brause Rose y Zebra G.

3/ Una pluma biselada

La pluma biselada se utiliza en todos los tipos de letra clásicos (salvo la inglesa Copperplate), tales como la gótica, la cancilleresca, la uncial… Se utiliza con un portaplumas recto y tiene un gran dep´ósito de tinta en la parte superior de la pluma. Suelen estar numeradas e indican el ancho del plumín en milímetros. Hay varias marcas, pero entre las más conocidas destacan: Brause (Bansung), pluma profesional y la más utilizada; Speedball, reconocible por su depósito amarillo de latón y de tacto agradable; Hiro, muy flexible; y, por último, Mitchell, con depósito de latón situado bajo la pluma.

4/ Un bote de tinta

No te recomendamos la tinta china, ya que tiende a coagularse rápidamente en los depósitos de tinta de las plumas. Sin embargo, si quieres utilizarla, la de Sennelier es de buena calidad. Por otro lado, las tintas de color (incluso las de color negro) son una excelente alternativa para los principiantes, pero envejecen mal: los colores tienden a desvanecerse si entran en contacto con los rayos UV. También puedes utilizar nogalina (tinte para madera), una opción más atípica. Encontrarás esta sustancia duradera y natural en tiendas de bricolaje. Por último, la acuarela y las pinturas aguadas ultrafinas son igual de prácticas y económicas.

5/ Modelos de aprendizaje

Como sabemos que la improvisación no va mucho con los principiantes, hemos seleccionado 3 obras que te acompañarán en tus primeras palabras. «Calligraphie» de Claude Médiavilla (Editorial Imprimerie Nationale), «L’ABC du calligraphe» de David Harris (Editorial Dessain et Tolra) y «Bien débuter la calligraphie» de Julien Chazal (Editorial Eyrolles). En estas obras encontrarás nociones históricas, consejos sobre el uso de instrumentos, las posiciones de las manos y, sobre todo, modelos a reproducir.

6/ Papel

Para empezar, un bloc Rhodia de cuadrícula pequeña funciona muy bien y será un buen punto de referencia para el tamaño de las letras (+1 para la versión A3 que ofrece líneas de práctica más largas). Si hablamos de papel de color, la gama Mi-Teintes® de Canson es todo un referente. El clásico papel para fotocopiadora también es excelente.

7/ ¿Algo más?

No te olvides de hacerte con: una regla o escuadra para marcar las referencias, una goma para las correcciones, un lápiz, un bolígrafo de dibujo (micrones) y, por último, rotuladores con punta de pincel, más fáciles de manejar que una pluma en los inicios. Si te haces con este material, ¡el progreso está garantizado! 

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