Los maestros del diseño gráfico: Massimo Vignelli

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Massimo Vignelli fue un diseñador gráfico italiano, que vivió la mayor parte de su vida en Nueva York. Nacido en Milán en 1931, estudió arquitectura para después trabajar y diversificar su actividad en el mundo del diseño: diseño gráfico, objetos de decoración, diseño de interiores, montajes…

Design is one era su lema, así como el de su mujer, Lella, con la que trabajó toda su vida. Para los Vignelli, tanto para una identidad visual como para un cartel de señales de tráfico, una silla o una taza, las problemáticas y el enfoque eran iguales. Diseñaban con el mismo rigor, coherencia y atención a la funcionalidad.

El Canon de Vignelli, éxito editorial en la Web

En 2010 Vignelli publicó el Vignelli Canon[1], un pequeño libro, distribuido gratuitamente en su sitio web, en el que se exponen sus ideas sobre diseño. El libro se divide en dos partes. En la primera se habla de los elementos intangibles necesarios para que un proyecto gráfico salga bien, como la semántica, la sintaxis, la atemporalidad, la responsabilidad, la disciplina y la adecuación. En la segunda, que habla de los tangibles, con algunos ejemplos prácticos, se muestra cómo construir una caja, usar los colores y gestionar un texto. La mayor parte de los ejemplos se han tomado de proyectos que Vignelli realizó durante su larga carrera.

Según Vignelli, la búsqueda del significado es lo primero que hay que hacer. La búsqueda del significado permite comprender mejor la naturaleza del proyecto y hallar el rumbo más adecuado y apropiado.

Además de tener «significado», un proyecto debe ser sintácticamente correcto. Debe hablar correctamente el lenguaje del diseño, usando las palabras adecuadas, que en el diseño gráfico son la caja, los caracteres, el texto y las imágenes. Hay que lograr que todo sea coerente, relacionando los elementos entre sí.

Si realizamos proyectos cargados de significado, sintácticamente correctos, pero poco comprensibles, no estamos trabajando bien. Todo es inútil. «Se haga lo que se haga, si no es comprensible, es una comunicación perdida, un esfuerzo malgastado».

Los trabajos de Vignelli: algunos ejemplos interesantes de su excelencia

Las primeras colaboraciones de Vignelli tuvieron lugar con estudios de arquitectura. En Venecia, enseñó Diseño industrial en el el IUAV (Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia), donde había estudiado sin llegar a graduarse. Los carteles para el Piccolo Teatro di Milano son uno de los primeros trabajos importantes de Vignelli, a principios de los años 60. Se trata de carteles exclusivamente textuales, en los cuales predominaba el elemento informativo (el título de la obra, la fecha, el reparto), una tendencia contraria a las cosas que se veían en esa época.

También en esos años, Vignelli diseñó la colección editorial Biblioteca Sansoni y algunos carteles para Pirelli y la Bienal de Venecia. Con Bob Noorda, fundó el estudio Unimark y diseñó una colección editorial para Feltrinelli.

A finales de los años 60, Vignelli y Unimark se trasladaron a Nueva York. Abrió sedes del estudio en diversas ciudades de EE.UU., entre ellas en Detroit, para llevar a cabo los trabajos para uno de sus primeros clientes importantes: Ford. Trabajó para otras grandes empresas, como Knoll y American Airlines, por citar solo dos.

Diseñó los carteles de señales para el metro de Nueva York. En 1972, también diseñó el mapa del metro, uno de sus trabajos más célebres: un mapa trazado exclusivamente con líneas de colores y puntos, sin referencias geográficas, tal como son actualmente todos los mapas de metro. El manual que creó para los carteles de señales del metro de Nueva York fue reimprimido hace algunos años por Standards Manual.

Después, Vignelli se separó de Unimark y siguió con un estudio suyo personal. Diseñó la marca y los embalajes de los grandes almacenes Bloomingdale’s. Como muchos otros trabajos de Vignelli, también las bolsas y cajas de Bloomingdale’s se convirtieron en un icono, con su vivo colorido colores y sin marca.

La marca solo se aplicaba sobre la cinta adhesiva que envolvía la caja, para después desaparecer una vez abierta. Cuando Vignelli comentaba este proyecto, hablaba del equilibrio que se debe encontrar entre identidad y diversidad: si solo nos movemos entre los dos extremos, corremos el riesgo de resultar aburridos o sin identidad. Demasiada identidad genera redundancia, demasiada diversidad crea fragmentación. Cualquiera de estas situaciones no ayuda a que una marca sea memorable a ojos de un usuario/cliente.

Una vida dedicada al diseño

Vignelli llevó una vida dedicada al diseño. Muchísimas de sus obras se han convertido en un icono. Su trabajo ha sido tan influyente que David Lasker, una autoridad en el campo del diseño, una vez comentó:

«Prácticamente cualquiera que viva en el mundo occidental, en un determinado momento de su día, se topará con alguna de las obras de Vignelli»[2].

Vignelli también trabajó para muchos clientes italianos, como Benetton, Cinzano, Lancia, Poltrona Frau, Ducati y Ferrovie dello Stato (para la cual creó los carteles de señales). Hablando de trabajos icónicos, también cabe recordar la marca y la silla que creó para las entrevistas del telediario italiano Tg2.

La dedicación de Vignelli al diseño le llevó a diseñar, hasta el último detalle, incluso su funeral, tal como narró la revista Quartz. Desde la disposición de las sillas hasta la urna de sus cenizas: una urna que se encuentra en la iglesia de Saint Peter, cuyos interiores diseñaron Vignelli y su mujer en los años 70.

Michael Bierut, uno de los diseñadores gráficos contemporáneos más importantes, socio del estudio Pentagram, trabajó durante mucho tiempo con Vignelli. En un artículo publicado en Design Observer, escrito justo después de la muerte de Vignelli (que se produjo en 2014), habla de su experiencia con el gráfico italiano. Bierut tenía pensado trabajar con él 18 meses, para aprender algo nuevo, pero al final se quedó 10 años. Escribe:

«Fue Massimo quien me enseño una de las cosas más sencillas del mundo: que, si haces un buen trabajo, te darán más trabajo bueno para hacer; y, de la misma manera, un mal trabajo te llevará a más malos trabajos. Parece fácil, pero es increíble lo fácil que es olvidarlo, a lo largo de una vida caracterizada por el pragmatismo y el compromiso. La única manera para hacer un buen trabajo es, simplemente, hacer un buen trabajo. Y Massimo hizo un buen trabajo.»

Un «total designer»

Vignelli era un total designer. Diseñó de todo, abarcando diversos ámbitos del mundo del diseño. Diseñó carteles publicitarios, revistas, periódicos, libros, sillas, sillones, marcas, iglesias, exposiciones, montajes de locales, etiquetas de vinos[3]... Diseñó un sistema modular para la impresión de folletos y material publicitario para los parques nacionales estadounidenses, que son más de 400 y cada año acogen a casi 300 millones de visitantes. Un proyecto que, aún a día de hoy, requiere un enorme trabajo de impresión.

En 1977 Vignelli diseñó, para el National Park Service, el sistema Unigrid. Un sistema de parrilla modular basado en un A2 que permitió crear folletos en diez formatos básicos y mantener una estructura coherente y reconocible, con un ahorro notable en cuanto a impresión y producción.

Se trata de un proyecto que refleja el pensamiento de Vignelli y su planteamiento del diseño; un proyecto atemporal (el sistema Unigrid todavía se sigue usando), en el que su idea de diseño gráfico, basada en la organización de la información, queda plenamente expresada. Un proyecto «responsable», otro valor intangible del Canon:

«Como diseñador, tenemos tres niveles de responsabilidad:

El primero es para con nosotros y la totalidad del proyecto en todos sus detalles.

El segundo es hacia nuestros clientes, para resolver el problema de la manera más económica y eficiente.

El tercero es hacia la sociedad, el consumidor, el beneficiario del diseño final.»

Para ampliar información

En este artículo hemos reflejado una mínima parte de las obras de Vignelli. Para ampliar información, remito a su libro Design: Vignelli, una recopilación de trabajos desde 1954 hasta 2014, al documental Design is One y a la cuenta Instagram del Vignelli Center.

El Vignelli Center se encuentra en el Rochester Institute of Technology de Nueva York y alberga el archivo de todas las obras de Lella y Massimo Vignelli. En el Vignelli Center se pueden encontrar cosas como los estudios de embalajes realizados por Unimark en 1973 para McDonald (que al final nunca llegaron a producirse)

Otros enlaces

[1]           El Vignelli Canon está disponible gratis en inglés, en formato PDF, y de pago en italiano, en formato impreso.

[2]          La muerte de Massimo Vignelli, gran diseñador, de Emily Langer – Washington Post (artículo traducido al italiano por Il Post)

[3]          En este vídeo de YouTube, Vignelli habla del proyecto de las etiquetas de los vinos Feudi di San Gregorio

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