Revistas independientes: nueva vida de un clásico

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En los últimos años, todo lo que nos aleja de las pantallas ha cobrado valor: vinilos, cuadernos, costosas estilográficas, libros y revistas. Sobre todo las revistas independientes están viviendo una edad de oro. Cada vez despiertan mayor interés y atención, se producen muchas y algunas también se venden mucho.

Cada vez hay más libros que hablan de cómo se hacen las revistas, desde So you want to publish a magazine hasta Editorial Design, pasando por The Magazine Blu Print, y sitios web que comentan sus contenidos y señalan sus nuevos lanzamientos, como Stack, MagCulture y Coverjunkie.

Este interés renovado por las revistas se debe principalmente a dos factores:

  • la tecnología
  • la necesidad de profundizar y de bajar el ritmo

Si bien, por una parte, el uso intensivo que le hemos dado a la Web nos ha empujado cada vez más hacia formas más lentas de información y de lectura, por otra parte, sin la tecnología (y la Web) esta nueva ola no habría podido existir.

Grow: revista de Facebook. Fuente: https://marketingmagazine.com.my/36151-2/

La tecnología

Crear una revista no es fácil, tanto desde el punto de vista de los contenidos como del diseño gráfico, pero no hay duda de que es más accesible que antes. Unos costes más accesibles de producción, de distribución y de comunicación han hecho posible una mayor experimentación.

Entender a nuestro público es la clave del éxito de una revista, ya sea independiente o de una gran editorial. Hoy en día, a través de las redes sociales o de un blog, es posible crearse un público propio al que más tarde poder vender una copia, directamente a partir de nuestro sitio web.

Muchas revistas independientes no superan el primer número, pero al mercado llegan productos mucho más interesantes e innovadores. Revistas que habían surgido como independientes, como es el caso de The Gourmand, Cereal y Kinfolk, han acabado dando el salto a la esfera mainstream.

Servicios como Heftwek te ayudan a producir, enviar, distribuir y vender tu revista.

Servicios como Stack te ayudan a dar a conocer tu revista. Stack es un servicio online creado en 2008 que, mediante una suscripción, te envía, de forma aleatoria, una revista independiente. Un mecanismo útil para descubrir nuevas publicaciones y nuevos contenidos. Sus suscriptores no dejan de crecer: en 2015 registraron un aumento del 76 %.

Internet permite no solo crearse un público propio, sino también encontrar colaboraciones. Colaboraciones para la redacción de artículos y colaboraciones en relación con imágenes e ilustraciones.

Bajar el ritmo y profundizar

Con el aluvión de información —a partir de las redes sociales, los blogs y el entorno— al que estamos expuestos a diario, la revista nos permite reducir el ritmo y dejar más margen a las palabras y a la reflexión. Cada vez damos más importancia a la «información compuesta en un mundo descompuesto». Un valor que también se refleja en el coste de las suscripciones o de cada uno de los números sueltos, siempre bastante elevado (entre 15 y 30 euros).

Escribe Annamaria Testa, en un artículo de su blog titulado «Impaginare le notizie in un mondo scompaginato» (Componer las noticias en un mundo descompuesto):

Y, hablando de «componer», me refiero precisamente al trabajo material de seleccionar y disponer de manera ordenada sobre una serie de páginas todos los acontecimientos del día. En definitiva, de atribuir a cada texto un relieve, una posición y un contexto. Y, con eso, un sentido, dentro de una narración más amplia.

También en Internet, las revistas están maquetadas, pero el sentido es distinto:

No es lo mismo. En Internet, la maquetación suele ser puramente identitaria y estética, en el sentido de que te informa inmediatamente de en qué sitio web te encuentras, y de lo moderno que es y a la moda que está. Pero pocas veces la maquetación te dice si lo que estás leyendo es relevante. El papel funciona por selección; la pantalla, por flujo y acumulación. El papel es normativo; la pantalla, seductora. El papel pretende orientarte; la pantalla, atraparte.

Revistas, comunicación y branding

Para muchas empresas, la revista también ha llegado a ser una herramienta de promoción, tal como a menudo lo fue en el pasado. Aunque una inversión en una revista por parte de una empresa que produce papel, como Fedrigoni, podría parecer una decisión obvia, no lo será menos en el caso de empresas como Airbnb o Uber.

Pulp, la revista trimestral de Fedrigoni

Desde hace unos años, Fedrigoni produce Pulp, una publicación trimestral que habla de papel y diseño gráfico. Airbnb produce uno sobre viajes (lógicamente). Antes, Uber publicaba Momentum. También Facebook creó un experimento de revista con Grow —aunque no quieren que se llame revista—.

La revista de AirBnB

Reseña de revistas

La característica común a muchas de estas nuevas revistas es cómo cuentan los temas de los que hablan. Con frecuencia, tratan un solo tema, desarrollándolo en varios números, como una serie de televisión (o una docuserie). Un ejemplo de este último tipo de revista es Migrant, seis números sobre el tema de la «circulación de personas, mercancías, información, fauna y flora en todo el mundo y el impacto transformador que ejercen sobre el espacio».

Otras revistas parten de un tema más general para después tratarlo en mayor profundidad con números monográficos. Un ejemplo es Little White Lies, donde cada número está dedicado a una película, o The Passengers. Este último, un proyecto de la editorial Iperborea, dedica cada número a un país distinto, con «investigaciones, reportajes literarios y ensayos narrativos que conforman el retrato de la vida contemporánea de un país y de sus habitantes». En cada número, Weapons of Reasons explora una de las mayores problemáticas globales. El último número está dedicado a la inteligencia artificial.

The Passengers, la revista sobre viajes de la editorial Iperborea

Revistas que se prestan a una lectura larga y lenta, como la de un libro

Otro elemento que ha hecho posible esta «nueva era» de las revistas, junto con la tecnología y la necesidad de reducir el ritmo, ha sido, sin lugar a dudas, el diseño gráfico; el cuidado del proyecto gráfico, del papel, de la impresión, de las ilustraciones; el diseño gráfico, combinado con los contenidos adecuados y una comunicación integrada.

Cuando se habla del «futuro» de las publicaciones periódicas (de todos los tipos), se suele hablar de un «futuro» inspirado en las revistas, posiblemente independientes. En 2015, la New York Times Magazine contrató como director artístico a Matt Willey, que llevaba años trabajando para revistas independientes. El trabajo de Francesco Franchi en La Repubblica de los últimos tiempos se mueve en esta misma dirección.

Una portada del inserto del New York Times

La impresión no está muerta como, desde hace ya años, incluso a modo de consuelo, muchos llevan escribiendo y diciendo.

Estas son las palabras de Cath Caldwewell en la introducción de Editorial Design:

El debate «impreso frente a digital» ha terminado y actualmente asistimos a una edad dorada del diseño de las revistas, un ecosistema de materiales de papel integrado con redes sociales, eventos, campañas y productos multimedia móviles. Todas estas maravillosas oportunidades de diseño de la comunicación se basan en los principios asociados a la tipografía, a la dirección artística y a la composición de una maquetación.

Referencias de revistas

Stack organiza cada año una conferencia sobre el tema «revistas independientes» y concede premios, los Stack Awards. Una estupenda referencia para orientarse entre novedades y tendencias.

El premio a la revista del año fue a Good Trouble, vinculado a la «cultura de la resistencia» y a la protesta política.

La revista Good Trouble
La revista Good Trouble

El premio a la mejor dirección artística fue a Anxy, revista que trata temas relativos a la salud mental. Anxy también ganó el premio al mejor uso de la ilustración.

La portada es un interior de la revista Anxy
La portada es un interior de la revista Anxy

El premio a la mejor portada del año fue a Eye on Design, la revista sobre diseño gráfico del AIGA (Instituto Americano de Artes Gráficas).

La portada de Eye on Design
Una vista del interior de la revista Eye on Design

El premio al mejor uso de la fotografía fue para la revista turinesa Archivio.

La portada del tercer número de Archivio

Conclusión

Las nuevas revistas independientes integran el medio digital y lo usan para transmitir mensajes y darse a conocer, «emergen de él y se nutren de él». En los últimos, quizás también por la difusión de las redes sociales, cada vez se presta más atención al contenido que a la forma. No obstante, el contenido por sí solo, extrapolado e introducido en contextos diferentes, puede asumir distintos significados. Una revista es más que su «contenido». La revista inglesa Eye —que ha dedicado dos especiales a las revistas independientes— recuerda hasta qué punto una revista independiente es una «experiencia de diseño» y hasta qué punto el «cómo» se narra y maqueta es importante para el «qué» contiene.

Las revistas pueden ser declaraciones de intenciones o manifiestos personales y colectivos. Pueden ser útiles para que una empresa refuerce su imagen, no solo la relativa a su identidad y estética, sino también la imagen asociada a su visión.

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