Cubiertas de libros. Consejos, errores e inspiración

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«No hay que juzgar un libro por su cubierta», dice un antiguo refrán. Pero, a decir verdad, el primer contacto que se tiene con un texto es de naturaleza estética. Piensa cuántas veces que has entrado en una librería y has acabado con un libro en las manos que ha captado tu atención precisamente por su cubierta. Piensa también en las cubiertas de los libros de las grandes editoriales: los colores, las tipografías escogidas y los formatos son auténticos códigos de reconocimiento pensados para apelar a un público objetivo concreto.

En definitiva, el diseño de la cubierta es una fase de trabajo que no se debe subestimar: en ese momento, se pone en juego el encuentro entre el libro y su —quiz´ás futuro— lector. Veamos algunos consejos que se deben tener en cuenta a la hora de diseñar una cubierta.

Consejos para diseñar una cubierta de éxito

Una cubierta de éxito es coherente y armoniosa, es acorde con el contenido del texto, capta la atención a primera vista, despierta la curiosidad e invita a adentrarse en el libro. Muy bien, pero ¿cómo se consigue todo esto? Veámoslo paso a paso.

Cómo conseguir una cubierta coherente

Quien diseña la cubierta de un libro debe conocer su contenido. Es más que obvio, pero no está de más recordarlo. Si no eres tú quien se va a ocupar de la cubierta de tu libro, asegúrate de dar a esa persona toda la información útil acerca de su contenido:

  • un breve resumen del texto;
  • algún pasaje significativo;
  • una descripción de los ambientes, de los lugares y de los personajes, en el caso de tratarse de un libro de narrativa.

Elección de las imágenes o, mejor dicho, de la imagen de la cubierta

Tanto si es una fotografía como si se trata de una ilustración, es importante que la imagen de la cubierta desencadene una emoción, una sugestión o el deseo de saber más.

Recuerda que, cuando se trata del diseño de una cubierta, debes guiarte por la sencillez y la inmediatez. Las imágenes no deben describir el texto, sino solo sugerirlo. Una cubierta llena de elementos podría perder calidad compositiva y eficacia.

En este sentido, déjate inspirar por las palabras del director artístico de Penguin Random House, que en este vídeo ofrece una muestra del arte del diseño de cubiertas.

Proporciones. ¿Qué tamaño debe tener el texto de la cubierta?

Una cubierta armoniosa es el resultado del equilibrio correcto entre las imágenes y el texto. Si el título y el nombre del autor son demasiado grandes con respecto a la imagen, podría dar la impresión de que el libro está «gritando» su nombre con poca elegancia. La jerarquía que se suele adoptar establece que el título sea un poco más grande que el nombre del autor. Obviamente, se trata solo de una convención que, si es necesario, se puede cambiar; depende del diseño que se tenga en mente. Lo importante es tomar siempre decisiones informadas.

La elección de la fuente, una cuestión que no se debe subestimar

Para los no profesionales del sector, elegir el carácter tipográfico podría parecer una cuestión secundaria. ¡Error! No todas las fuentes son legibles de la misma forma y no todas son acordes al estilo de tu libro. Por ejemplo, a pocos se les pasaría por la cabeza utilizar un carácter gótico en la cubierta de una novela romántica, a menos que se quiera sorprender al lector o provocarlo. En general, si quieres ir a lo seguro, opta por una fuente sencilla y legible, que sea sans serif (como Helvetica y Myriad) o con remates (como Trajan y Bodoni).

La rotulación, en definitiva, desempeña un papel importante. Tan importante que, en algunas cubiertas, ocupa el lugar de las imágenes. Como en la cubierta del libro «Lettering creativo. Técnicas, ideas y trucos para dibujar letras a mano», en el que todo el mensaje se transmite jugando con diversas fuentes.

Terminamos con las cubiertas más bonitas de todos los tiempos, las que David Pearson, diseñador de cubiertas y tipógrafo, seleccionó en la clasificación de las 10 mejores cubiertas para la CNN. Ve a verlas todas: aquí te mostramos solo la que tiene adjudicado el primer puesto.

Es la cubierta elegida por David Pelham —el entonces director artístico de la editorial Penguin Books— para la edición de 1972 del libro «La naranja mecánica».

Recuerda: ¡un libro también se juzga por su cubierta!

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