Discos de los años 90: carátulas musicales inolvidables

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Lenguaje gráfico, técnicas e imágenes icónicas de los álbumes musicales en los años 90

La carátula de un disco es una parte esencial del significado y del imaginario que un álbum desea comunicar. No es casual que los caminos de los artistas o fotógrafos y de los músicos se crucen con frecuencia, habiendo dado vida a obras de arte gráficas que no solo han ilustrado un álbum, sino que además han llegado a convertirse en banderas de toda una generación y de un género musical (como la banana de Andy Warhol para Velvet Underground, o el prisma de Storm Thorgerson para Pink Floyd, por citar solo dos).

Con la aparición del soporte digital, que ha revolucionado la industria musical, la acción de comprar un CD o un vinilo para admirar su carátula y ojear el libreto de las letras se ha convertido en un gesto raro. Pero el arte de las carátulas de los álbumes no se ha perdido: siguen siendo una herramienta extraordinaria, junto con los vídeos, para representar el imaginario de un músico o de un grupo. Simplemente, se había ido restando importancia, como en muchos otros ámbitos, a su valor como producto impreso, como objeto físico. Pero, recientemente, el efecto nostalgia unido a un creciente deseo de tocar los objetos con la mano, ha reavivado la pasión por los libros de papel y los discos de vinilo. Está aflorando una corriente de redescubrimiento del soporte analógico que afecta de forma directa, entre otros, a los discos y la música.

En este artículo encontrarás una selección de carátulas de célebres álbumes musicales de los años 90, que definieron la música y la cultura pop de aquella década. La aparición de Photoshop, el creciente número de discográficas independientes y el éxito de diseñadores con ideas subversivas próximos a la escena rock hicieron que, en los 90, las carátulas de los discos fuesen particularmente creativas e innovadoras. El hecho de que el CD, con sus reducidas dimensiones, fuese el formato dominante por encima del vinilo no impidió que algunas carátulas se convirtiesen en un icono.

A continuación encontrarás algunos de los álbumes más memorables de los años 90, divididos por categorías en función del estilo y de la técnica empleada. ¡Buen viaje en el tiempo!

Fotografías elaboradas digitalmente

Con la llegada de programas de software de manipulaci´ón digital de imágenes, la fotografía pierde su estatus de herramienta para la documentación fiel de la realidad. Los límites entre la fotografía, la ilustración y el retoque son cada vez más borrosos. Las carátulas de los álbumes que presentamos en este artículo son un ejemplo perfecto de esto, aunque con efectos finales distintos. Por una parte, Suede y Definitely Maybe crean un imaginario onírico y surreal, mediante el uso de la luz y de colores artificiales; por otra, Aquarium genera un ambiente casi de cómic y caricaturesco.

También gracias a este tipo de tratamiento, la carátula de Suede se caracteriza por una gran sensualidad y una cierta ambigüedad en cuanto a la identidad y el sexo de la pareja protagonista. La fotografía original, tomada por Tee Corinne, en representa en su conjunto una mujer que besa a una conocida en silla de ruedas. El grupo musical pidió a la fotógrafa que utilizase la foto completa, pero ella se negó a hacerlo para proteger la identidad de las mujeres. 

Suede: Suede (1993). Fotografía de Tee Corinne.
TLC: CrazySexyCool (1994).
Oasis: Definitely Maybe (1994). Fotografía de Michael Spencer Jones.
Aqua. Aquarium (1997).

Superposición de imágenes

Otro popular tratamiento de imágenes en los años 90, también nacido de las posibilidades que ofrecía el software, es la superposición de varias imágenes con distintos efectos de transparencia. El efecto final suele ser una iconografía compleja y estratificada, pero también, si está bien conseguida, un conjunto orgánico.

Un ejemplo perfecto de esta técnica es la icónica carátula de Illmatic, de Nas. La carátula, diseñada por Aimee Macauley, que se convirtió en un punto de referencia para la comunicación visual en el mundo del rap, superpone una foto de Nas de niño a una foto de viviendas de protección oficial tomada por Danny Clinch. La imagen refleja perfectamente los temas, la atmósfera y las características del álbum: en efecto, Nas creció en un gueto, en Queensbridge, imaginando cómo sería su vida y haciéndose una idea del mundo y de sus dinámicas solo desde dentro del perímetro de su barrio.

Nas: Illmatic (1994). Diseño de Aimee Macauley, fotografías de Olu Dara y Danny Clinch.
Alanis Morissette: Jagged Little Pill (1995).
My Bloody Valentine: Loveless (1991). Fotografía de Angus Cameron.
Radiohead: Ok Computer (1997).

Ilustración

Las carátulas ilustradas ya estaban en boga desde hacía décadas; pero, en los años 90, las ilustraciones realizadas digitalmente dieron vida a un nuevo estilo. A este respecto, no se puede dejar de citar la asociación entre Iron Maiden y Derek Riggs, que, a partir de su álbum de debut en 1980, trabajó en todas sus carátulas durante los años 80 y 90, diseñando la mascota «Eddie» y definiendo el lenguaje visual del grupo.

A pesar de que se trata de un estilo completamente distinto, no podía faltar en esta categoría la celebérrima carátula de Dookie de Green Day. Su estilo tipo cómi y la abundancia de detalles y de «contenidos ocultos» la convierten en una carátula superreconocible.

Iron Maiden: Fear of the Dark (1992). Diseño de Derek Riggs.
The Rolling Stones: Bridges to Babylon (1997). Diseño de Stefan Segmeister.
Outkast: Aquemini (1998). Dirección artística de DLWarfield, ilustración de Greg Hawkins.
Green Day: Dookie (1994). Dibujo de Richie Bucher.

Minimalismo

Mientras que en las carátulas ilustradas parece prevalecer la abundancia de detalles y la saturación del espacio, algunas carátulas se distinguen por su sencillez incisiva.

Entre estas se distingue Metallica, a la que se atribuyó el sobrenombre The Black Album, que irradia sencillez tanto por el nombre escogido como por la composición de la carátula. Solo el icónico logotipo del grupo, diseñado por el guitarrista James Hetfield, y una serpiente retorcida, inspirada en la Bandera de Gadsden, aparecen impresos en gris sobre el fondo negro.

Metallica: Metallica (1991).
R.E.M.: Automatic for the People (1992). Fotografía de Michael Stipe.
Massive Attack: Blue Lines (1991). Diseño de Chris Bilheimer.

Fotografías que dan un vuelco a las expectativas

Una categoría de carátulas muy poco vinculada a un periodo histórico concreto y a un estilo y, por ello, de un valor prácticamente universal, son las carátulas fotográficas en las que el sujeto no guarda una relación evidente y directa con el título ni los temas del disco. Al espectador (y oyente) se le pide que llene el vacío entre lo que ve y lo que escucha. Lo sorprendente es que, con frecuencia, fotografías que en un primer momento no presentaban aparentemente una conexión con el grupo musical, con el tiempo han llegado a convertirse en un elemento de primer nivel en la definición de su imaginario visual.

El ejemplo más famoso, imitado hasta la saciedad y objeto de numerosas parodias, es sin duda Nevermind de Nirvana, cuya idea surgió por casualidad mientras Cobain veía un documental sobre el parto bajo el agua, que lo dejó completamente fascinado. De hecho, el interés por el tema de la maternidad volvió a aparecer en el siguiente álbum del grupo, In Utero. La discográfica insistía en que se cubriesen los genitales del niño, pero Cobain se opuso tajantemente, afirmando que la única alternativa que podría considerar era superponer una pegatina con la siguiente frase: «If you’re offended by this, you must be a closet pedophile» («Si esto te ofende, debes ser un pedófilo no declarado»). La foto, tomada ad hoc por el fotógrafo Kirk Weddle en una piscina local, es un poderoso emblema de la cultura pop de los años 90.

Nirvana: Nevermind (1991). Dirección artística de Robert Fisher, fotografía de Kirk Weddle.
Blur: Parklife (1994). Diseño de Stylorouge.
Lunapop: …Squérez? (1999).

Pinturas

Algunos músicos optan por un estilo más artístico y abstracto para sus carátulas, dando vida a auténticas obras maestras.

Mientras que en la música rock predominan los logotipos prominentes, el colectivo rap A Tribe Called Quest creó uno de los símbolos más reconocibles del hip-hop con la carátula de su disco The Low End Theory. Consiste en una foto de una modelo desnuda, pintada con pintura fosforescente. Sus colores vivos e imaginario excéntrico se prestan a representar la visión del grupo.

Otra carátula única es la de Screamadelica, pintada por el artista Paul Cannell, que trabajaba para Creation Records. Cannell se inspiró en una mancha de humedad que vio en el techo de las oficinas de la discográfica, mientras estaba bajo los efectos del LSD.

Estos no son más que algunos de los maravillosos diseños gráficos que aparecieron en las carátulas de los CD publicados en los años 90. Estamos seguros de que, si buscas entre tus cajas y en tu desván, podrás recuperar estos y muchos otros ejemplos que admirar y tocar con la mano. 

Primal Scream: Screamadelica (1991). Pintura de Paul Cannell.
A Tribe Called Quest The Low End Theory (1991). Fotografía de Joe Grant.

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