Fedrigoni, desde Italia

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El papel es uno de los materiales más antiguos creados por el hombre. Su origen nos lleva al Antiguo Egipto, donde a orillas del Nilo, 3.000 a. de C. se inventó el papiro. A partir de ahí, tuvieron que pasar 4.000 años más hasta que nacieron las primeras fábricas de papel en Europa. En concreto, tenemos que remontarnos al año 1100 y dirigir nuestros pasos hasta Amalfi y Verona, en Italia, para encontrar las primeras manufactureras de papel. Desde entonces hasta hoy, la tecnología ha avanzado mucho, y ahí encontramos a Fedrigoni, uno de los fabricantes de papel que han continuado la tradición, pero adatándose a los nuevos tiempos.

Giuseppe Antonio Fedrigoni es el primer eslabón de esta familia que ha crecido dando vida a una pasión: el papel. En 1888, el mismo año en que Eastman Kodak inventó la cámara fotográfica, él fue quien fundó en Verona Cartiere Fedrigoni. Actualmente ya han pasado cinco generaciones dedicadas a la fabricación de este material. Y así, hoy Fedrigoni está presente en más de 80 países de los 5 continentes.
Desde Italia para todo el mundo
Con más de 125 años de historia, Fedrigoni es sinónimo de un producto artesanal, pero desarrollado con la tecnología del siglo XXI. A lo largo de estos años, la marca italiana ha conseguido ofrecer uno de los catálogos más extensos del mercado, que hoy cuenta con 22 gamas y más de 3.000 referencias.

Actualmente, el grupo cuenta en Italia con 11 sucursales y el 60% de su producción se exporta a través de filiales ubicadas estratégicamente en Alemania, Austria, Francia, España, Reino Unido, Hong Kong y Benelux. Tiene una capacidad productiva de 500.000 toneladas de papel y unos 800 millones de m2 de productos adhesivos. A ello se suma un sistema logístico que garantiza estar presente en prácticamente todo el planeta.

Foto cortesía de Fedrigoni. Preparación del empasto

Papeles especiales para cada ocasión

A veces no somos conscientes de hasta qué punto el papel está presente en nuestras vidas. Para hacernos una idea de cómo este material nos acompaña en nuestro día a día, tan solo tenemos que hacer algo tan sencillo como abrir nuestro bolso o rebuscar en nuestros bolsillos. Inmediatamente encontramos una tarjeta de visita, el envoltorio de un caramelo, una libretita de notas o nota adhesiva con un recordatorio. Incluso ese billete con el que hemos pagado el periódico y el café de esta mañana está hecho en papel.

En cierto modo, se podría afirmar que existe un papel para cada momento y para cada ocasión. Y eso mismo también sucede con el universo Fedrigoni, cuyo catálogo incluye desde papeles para diseño editorial, cubiertas, catálogos o invitaciones, hasta etiquetas, packaging y bolsas. Incluso tiene papeles de seguridad, como es el papel moneda, desarrollado con un riguroso sistema antifalsificación con marcas de agua, fibras, hilos y pigmentos especiales, bandas holográficas, etc. De hecho, Fedrigoni es una de las pocas empresas autorizadas por el Banco Central Europeo para la producción del papel moneda de la familia euro.

Foto cortesía de Fedrigoni

Un pulmón verde para el planeta  

Contrario a lo que se piensa, la producción de papel no tiene por qué destruir bosques o estar reñida con el ecosistema. Tan solo un dato, en una década, entre 2005 y 2015, la masa forestal en Europa ha crecido en más de 4 millones de hectáreas (un poco más que la superficie total de Suiza). A todos los efectos, desde 1950 los bosques han crecido en un promedio equivalente al de 1,5 millones de campos de fútbol por año.

Las empresas han tomado conciencia de que el futuro implica cuidar el planeta sí o sí. El reto en la fabricación del papel está en obtener una celulosa de alta calidad que no implique perjuicio al entorno natural. En esta línea, la fórmula para ser más respetuoso con el medio ambiente pasa por la investigación. Aquí, el grupo italiano ha ido adaptando su producción mediante el uso de celulosa procedente de bosques sostenibles, la reducción del consumo de agua y energía, la disminución de emisiones a la atmósfera y el uso de materia prima reciclada. Por ejemplo, mientras que en 2002 se utilizaban 52 litros de agua dulce por cada kilo de papel producido, en 2015 este volumen se redujo a 29 litros.

Foto cortesía de Fedrigoni. Fedrigoni Freelife Cotton

El futuro del papel pasa por utilizar plantas y material orgánico que no deja huella ambiental, como es el algodón o la utilización de celulosa con certificado FSC, así como la eliminación de aditivos y tratamientos de destintado o blanqueado. En esta línea eco friendly, Fedrigoni ha desarrollado las gamas Freelife y Materica.

Pero esto es solo el principio. Aunque vivimos en un entorno digital, lo cierto es que el papel sigue siendo un soporte abierto a la experimentación y la creatividad. Hasta nuestros días, Cartiere Fedrigoni ha sabido progresar y evolucionar, llegando a todo el mundo y aportando muchas y variadas posibilidades. Ahora es el momento de continuar.

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