Alta legibilidad: la fuente EasyReading

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«Simplificar es un trabajo difícil que requiere de mucha creatividad. Complicar es mucho más fácil: basta con añadir todo lo que se te ocurra», decía un gran maestro del diseño, Bruno Munari. Federico Alfonsetti, el creador de la fuente EasyReading, no oculta su inspiración en Bruno. Es más, muy al contrario, hace alarde de ello: las ideas del maestro sobre la comunicación visual han trazado la línea del diseño de la fuente. EasyReading es una fuente que parte de la idea de ayudar a descifrar las palabras escritas de una manera fluida e inmediata. El resultado, tras casi una decena de estudios, es un carácter tipográfico que pretende superar las barreras de la lectura y además ayudar a los disléxicos. Incluso ha recibido una valoración positiva de la Asociación Italiana de Dislexia (AID) por sus características gráficas específicas.

La palabra «diseño» escrita con la fuente EasyReading. Créditos: EasyReading Multimedia S.r.l.

Cómo nació EasyReading

Alfonsetti es de Turín y siempre se ha dedicado a la tipografía como diseñador gráfico y editor: «Mi pasión por los caracteres tipográficos, que por aquel entonces se hacían «solo» a mano, nació en 1969, cuando iba a la escuela de «Cartelismo publicitario». Los caracteres todavía eran de plomo y las herramientas de trabajo eran el lápiz, la tinta, el pincel, los borradores, las tijeras y el pegamento: todas ellas herramientas que a finales de los años ochenta me encontré guardadas en una «caja de plástico», es decir, mi primer Mac. La alta legibilidad  del carácter y de la página escrita siempre ha sido mi «obsesión». Con los años, comencé mi estudio gráfico y mi tipografía. En 2004 fui uno de los fundadores de la editorial Angolo Manzoni, para la cual diseñé varias colecciones impresas, de las que me encargué tanto de la compaginación como de la elección de los caracteres con la «máxima legibilidad«», nos comentó. Actualmente, junto a Enzo Bartolone y Nino Truglio (así como el inversor Marco Canali y el consultor Umberto Cardellini), lleva adelante su principal objetivo: la legibilidad para todos gracias a lo que más tarde se convirtió en una sociedad, la EasyReading Multimedia.

En 2006 Alfonsetti, con su editorial, publicó un libro sobre la dislexia, creando así conciencia sobre los problemas que conlleva esta patología. Las personas disléxicas sufren un trastorno específico de lectura que se manifiesta a través de una dificultad a la hora de descodificar un texto. Se trata de 700 millones, casi el 10 % de la población mundial. El autor del libro, un adulto con dislexia, les sugirió crear una fuente diseñada para ayudar a quienes tienen esta dificultad: «Como en todos los proyectos de diseño, la primera fase fue la del estudio científico y de mercado. Después le siguió la fase motivacional, a través de una comparación con niños disléxicos y sus familias. Fue precisamente esto último lo que desencadenó la decisión final de crear la fuente», comentó.

En el centro, Federico Alfonsetti. De izquierda a derecha: Marco Canali, Nino Truglio, Enzo Bartolone y Umberto Cardellini. Créditos: EasyReading Multimedia S.r.l.

Con el tiempo, el proyecto EasyReading se ha transformado; ha emprendido un camino más amplio, el del enfoque en la metodología de diseño del Design for All, de manera que su diversidad se concibe como un valor y no como un problema. Las dificultades del lector disléxico se convierten en una oportunidad para diseñar una fuente útil para agilizar la lectura de todos; un proyecto, en resumidas cuentas, inclusivo.

¿Qué tiene EasyReading que la hace más legible?

¿Qué características gráficas debe tener un carácter para ser de alta legibilidad incluso para personas disléxicas? Son tres los problemas por resolver y sus consiguientes soluciones:

  • ¿Debe tener gracias (Serif) o debe ser sin gracias (Sans Serif)?
  • ¿Cómo se puede prevenir el amontonamiento perceptivo?
  • ¿Cómo se puede evitar la posible confusión perceptiva entre letras con formas similares?
Confusión y amontonamiento perceptivo con la fuente Arial. Créditos: EasyReading Multimedia S.r.l.

Normalmente, se cree que fuentes muy populares como Times New Roman, que presenta gracias, pueden crear dificultades en la lectura, sobre todo para quienes tienen dislexia. Se podría elegir un carácter Sans Serif como Arial, pero esto no resuelve los problemas de confusión y amontonamiento perceptivo. Un ejemplo de ello son las palabras «nude» y «nube» , puesto que la «d» y la «b» son gráficamente especulares y podrían ser confundidas, sobre todo por una persona con dislexia.

Créditos: EasyReading Multimedia S.r.l.

EasyReading resuelve estos problemas mediante varias soluciones: es una fuente híbrida y presenta, a la vez, letras con gracias (Serif) y letras sin gracias (Sans Serif). La alta legibilidad de la fuente se debe al cuidado con el que han sido pensadas y diseñadas las letras, que, gracias a su naturaleza híbrida, evitan el denominado amontonamiento perceptivo («crowding effect» en inglés): las letras tienen unas gracias especiales que son útiles para evitar la confusión perceptiva entre las que tienen la misma forma. Esto permite determinar amplios espacios calibrados, dando así un mayor margen a la palabra y a la línea. Por otro lado, los ascendentes y los descendentes, más largos que la media, dejan más margen a la interlínea. Actualmente, incluye 811 glifos, entre ellos letras, números, acentos, símbolos y signos de puntuación. Y se puede encontrar en tiempo real en el sitio web oficial. Hoy en día, la fuente cubre todas las lenguas basadas en los alfabetos latino y cirílico, a los que se sumarán en un futuro el griego (antiguo y moderno) y el copto.

En las fuentes más comunes, son muchas las letras que se pueden confundir entre sí por su escasa caracterización. En cambio, EasyReading se ha diseñado precisamente para evitar la confusión entre letras diferentes. Ninguna de ellas es especular de otra (por ejemplo, la «p» y la «q») e, incluso si se reduce el espaciado entre las letras, tienden a no confundir la lectura (dos letras «n» juntas no forman, por ejemplo, una «m»).

 Créditos: EasyReading Multimedia S.r.l.

La fuente está en todas partes

«El uso de la fuente tipográfica es infinito: desde webs o direcciones de tráfico hasta el uso en las viseras de los cascos de los pilotos de jest», nos comenta Alfonsetti. El resultado es que EasyReading se usa en los ámbitos más variados. La usan editoriales —Pearson, Rizzoli, SEI—, sitios web de la Universidad de Turín, MIUR (Ministerio de Educación, Universidad e Investigación de Italia), la Fundación Einaudi, el Museo Trienal y el Palacio Real de Milán, el Palacio Real de Turín y el Teatro Regio de Turín para los subtítulos de las obras y Slow Food.

Asimismo, la fuente se ha sometido a una investigación científica, llevada a cabo por Christina Bachmann y publicada en la revista científica «Dislessia. Giornale italiano di ricerca clinica e applicativa» en 2013, que se puede encontrar en esta dirección, donde se afirma que EasyReading es una herramienta compensatoria válida para los lectores con dislexia, además de una fuente que facilita la lectura a todas las categorías de lectores.

Evidentemente, EasyReading no es la única fuente que facilita la lectura. También existen otras soluciones, que vamos a mencionar con el fin de ser exhaustivos; dejamos en manos de los lectores decidir si son más o menos válidas. Entre las otras fuentes que se consideran de alta legibilidad, también las hay gratuitas y de código abierto («open source») como OpenDyslexic, que es gratis incluso para uso comercial. También está ReadRegular o Sylexiad, desarrollada por Robert Hillier, profesor en la Norwich University of the Arts.

En efecto, simplificar no es para nada fácil. Terminamos el artículo con otra de las muchas enseñanzas de Bruno Munari, una enseñanza útil no solo para los diseñadores tipográficos: «La comunicación visual comprende todas las expresiones gráficas: la forma del carácter, los límites de legibilidad de las palabras y todos los medios que facilitan la lectura de un texto. Es necesario que la imagen usada sea legible para todos. De lo contrario, no hay comunicación visual. Es más, no hay comunicación en absoluto: hay confusión visual».

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