Algunas fuentes con récords en el mundo de la impresión

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A menudo hablamos de fuentes en nuestro blog: lo que antes parecía ser solamente un tema para profesionales, ahora es cada vez más un tema de uso común, sobre todo para quienes, aunque solo sea por afición o pasión, realizan trabajos de impresión y para la industria editorial.

¿Cuáles son las fuentes más utilizadas para imprimir libros? ¿Qué fuentes se utilizan más para marcas y carteles? ¿Existe alguna fuente que sea más económica que otras para imprimir documentos? Hoy vamos a hablar sobre algunas curiosidades de las fuentes más importantes en el campo de la industria editorial y la impresión.

Las fuentes más económicas para imprimir

No podemos decirte con certeza cuál es la fuente más económica del mundo, pero de lo que no hay duda es de que hay fuentes que consumen mucha más tinta que otras y, por tanto, resulta más caro utilizarlas.

Una de estas es Arial, la pariente de Helvetica utilizada en el entorno Windows a partir de 1992. Según algunos estudios, Arial consume un 27 % más de tinta que Times New Roman. Hay otras fuentes mejores que Arial, como Calibri, la fuente predeterminada de Microsoft Office desde 2007.

Una fuente diseñada expresamente para ahorrar más tinta es Ecofont, un carácter desarrollado en los Países Bajos que presenta pequeños huecos dentro de las letras para ahorrar hasta un 15 % de tinta. Aunque estéticamente no es la fuente más bonita, Ecofont ganó en 2010 el premio European Environmental Design Award, a pesar de que algunos investigadores de la Universidad de Wisconsin han criticado su eficacia en algunos casos.

La fuente más utilizada en logotipos y marcas

La señalización del metro de Nueva York (imagen: flickr/John Davey CC BY-NC)

Una de las fuentes más famosas y utilizadas del mundo es, sin duda, Helvetica. Basta con un solo ejemplo: ¿recuerdas los transbordadores de la NASA? Bien, pues el texto «United States» que se lee en el lateral está escrito precisamente en Helvetica.

Creada en 1957 por el diseñador suizo Max Miedinger junto con Eduard Hoffmann (inicialmente con el nombre de Haas Grotesk), Helvetica se diferencia del resto por su diseño claramente neutral. Y eso es precisamente lo que la ha llevado al éxito: desde los años setenta se ha utilizado en muchísimos logotipos, el diseñador italiano Massimo Vignelli la eligió para la señalización del metro de Nueva York y, en 1984, Steve Jobs introdujo Helvetica como carácter predeterminado de Macintosh, declarando su éxito también entre el público general (continuó como fuente de los sistemas operativos de Apple hasta 2015).

Actualmente, son muchas las grandes marcas que usan Helvetica, entre ellas: Jeep, American Airlines, Lufthansa, Skype, American Apparel, Behance, Motorola, Panasonic, Tupperware y muchas más.

Para los fans de esta fuente, en 2017 salió el documental «Helvetica» de Gary Hustwit. Aquí está el tráiler.

La fuente más impresa en el mundo editorial

(Imagen: Blythwood CC BY-SA)

Una de las fuentes más utilizadas en la industria editorial de casi todo el mundo es Garamond. El carácter francés —creado en el siglo XVI por Claude Garamond— es ampliamente utilizado en varias de sus variantes por las editoriales francesas, anglosajonas e italianas. En Italia, por ejemplo, casi todos los libros están impresos en Simoncini Garamond, una reelaboración de los años cincuenta de la clásica fuente francesa y obra del tipógrafo boloñés Francesco Simoncini.

Otras fuentes utilizadas en la industria editorial italiana son Palatino (en la editorial narrativa Mondadori) y Baskerville (utilizada por Adelphi). En cambio, las editoriales anglosajonas usan Minion, Caslon,  Bembo y Janson.

La fuente más antigua que se sigue imprimiendo en la actualidad

La fuente Bembo (imagen: dominio público)

¿Cuánto tiempo puede tener una fuente? Mucho… ¡digamos que más de quinientos años! Ese es el caso de Bembo, una fuente creada en torno al año 1495 y que sigue siendo usada por las editoriales británicas. Por ejemplo, Cambridge University Press la ha usado mucho.

Esta fuente fue diseñada en Venecia por el impresor Francesco Griffo —alumno de Aldo Manuzio—, que la utilizó para imprimir los libros del poeta y cardenal veneciano Pietro Bembo. En 1929, Stanley Morison recreó la fuente para Monotype Corporation. La fuente se distingue por su estilo clásico y elegante: ¡puede que sea por esto mismo por lo que se sigue usando hoy en día!

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