Las fuentes de Lars von Trier

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Polémico, escandaloso, sádico y lúgubre. Lars von Trier es, sin duda alguna, uno de los autores más inconformistas e influyentes del cine contemporáneo.

Quizá estuvieran distraídos por los elementos más llamativos e inquietantes de sus películas, pero son pocos los que han dedicado tiempo a hablar de un aspecto que, aunque tenga una importancia menor, parece que es algo muy cuidado en toda la filmografía del director danés: sus elecciones tipográficas.

Al igual que su estilo cinematográfico, las fuentes y rótulos utilizados por von Trier también son atípicos y poco convencionales: a menudo, los títulos y los intertítulos parecen estar hechos por una mano temblorosa y otras veces, usa caracteres más equilibrados. En cualquier caso, su estilo tipográfico completa ese tono tan extremadamente emocional que tienen sus películas.

Hoy os contamos en detalle las elecciones tipográficas de Lars Von Trier y algunas curiosidades sobre cuatro de sus obras maestras: Europa, Dogville, Melancolía y Nymphomaniac. Pero antes, queremos compartir este precioso homenaje con el que el director Joshua Gaines resumió algunas de las fuentes y rótulos más distintivos de las películas de Lars von Trier.

Europa

Europa, estrenada en 1991, es la cuarta película de Lars von Trier y la última parte de su llamada trilogía europea. En esta película, como en el resto de la trilogía, el director explora la decadencia social de Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Europa es un viaje hipnótico a la Alemania de 1945, con la guerra recién acabada. En su famosa escena inicial (la podéis encontrar aquí), la voz del narrador, usando los números y las técnicas propias de la hipnosis, hace que nos pongamos en la piel del protagonista: un joven estadounidense un poco ingenuo que llega a Alemania para ayudar con la reconstrucción.

En la película, aparecen distintos intertítulos en una fuente sans serif geométrica y condensada. De esta misma forma, aparece el título principal al final de la película. Los intertítulos, una técnica utilizada desde las primeras películas mudas de principios del siglo XX para indicar los cambios de escena, son una elección estilística muy precisa del director danés, que los usa en gran parte de sus películas: mientras que la imagen nos acerca a la historia, los intertítulos crean una cierta distancia y nos recuerdan que estamos viendo un espectáculo. En resumidas cuentas, nos salvan, de alguna manera, de identificarnos demasiado con los trágicos destinos de sus personajes.

Uno de sus aficionados ha creado una fuente inspirada en la de la película y la ha puesto a disposición del público de forma gratuita aquí.

Dogville

Estrenada en 2003, Dogville es la película que, sin dejar de ser una película pionera e innegablemente difícil, es la que dio a conocer a Lars Von Trier al gran público.

La estética reducida al mínimo de la película probablemente sea lo que ayudó a hacer que se nos quedara tan grabada en la retina. De hecho, toda la película se rodó dentro de una nave: aparecen pocos objetos esenciales en escena y los límites de las calles y las paredes de las casas están señalados con tiza blanca sobre el suelo negro de la nave. Para indicar los nombres de las calles, Lars von Trier eligió una fuente con bastante glamur: la Glaser Stencil.

Imagen: Wikipedia

La fuente Glaser Stencil se creó en 1967 a manos del famoso ilustrador y diseñador estadounidense Milton Glaser. Si no habéis oído hablar de él, seguro que os basta con saber que es el autor del famoso logo de «I love New York», creado en los 70 y que se convirtió en todo un icono. Para crear la fuente, se inspiró en el arte del estarcido, una técnica que utiliza una máscara (el esténcil) para reproducir de forma exacta imágenes o textos en distintas superficies. Hoy es sinónimo de arte callejero, pero ya se usaba muchísimo a finales de los 40. Evidentemente, la Glaser Stencil acabó convirtiéndose en una «pieza de diseño» de mucho valor.

Melancolía

Melancolía se estrenó en 2011. La inspiración de esta película vino de un episodio de depresión que sufrió el propio Lars von Trier, por lo que el argumento de la película no prometía nada alegre. Y, en efecto, la película gira en torno a las relaciones conflictivas de los protagonistas durante una catástrofe anunciada: el gigante planeta Melancolía colisionará en breve con el planeta Tierra, destruyéndolo.

Imagen: http://annyas.com/

El impacto visual de la película es innegable y se puede apreciar ya en la larga apertura que acaba con los créditos iniciales. A la vez que suenan las notas del preludio de Tristán e Isolda de Richard Wagner, aparecen a cámara lenta imágenes de un mundo distorsionado, según sus leyes físicas, y cercano a la destrucción. Entre esta imágenes, también aparece el famoso cuadro de Pieter Bruegel Los cazadores en la nieve mientras se desintegra. Las imágenes, que son particularmente brillantes, chocan con el título inicial «Melancolía, de Lars Von Trier» que aparece en formato de intertítulo sobre un fondo amarillento como si se hubiese escrito a mano con el dedo sobre una capa de polvo. Todo esto, junto a la extraña ausencia de música cuando aparece el título, le da una enorme sensación de inverosimilitud: como se señala en este largo análisis, von Trier, al realizar la composición de las imágenes y el título, crea algo que es al mismo tiempo muy íntimo, pero distante en cierto sentido.

Nymphomaniac

Nymphomaniac se estrena en 2013 y se presenta en dos partes en 2014 en el Festival de cine de Berlín y en el Festival internacional de cine de Venecia, suscitando un gran escándalo. En esta salvaje película, Lars von Trier cuenta la vida de la protagonista, Joe, y de sus experiencias eróticas.

Del mismo modo que el lanzamiento de la película se recibió de manera controvertida, su promoción no iba a ser menos, por lo que se aprovechó todos sus elementos más descarados. Por ejemplo, en uno de los carteles más famosos de la película, aparecen los rostros de los protagonistas en el momento del orgasmo.

Imagen: FastCompany

Una serie de carteles más minimalistas, pero no menos descarados, se basaba en la tipografía: los caracteres de los paréntesis se colocaron de forma que representaran al órgano genital femenino. Sin embargo, según otras interpretaciones, estos caracteres representan el vacío que impregna a la nihilista película del danés. La fuente que eligió Lars von Trier para estos carteles y para el logotipo de la película es la Minion, una fuente creada en 1990 e inspirada en la belleza atemporal de los personajes del Renacimiento.

La Minion, en realidad, es una fuente tipográfica muy utilizada: se puede encontrar en muchos libros y en algunos programas de Adobe. En total contraste con los provocadores carteles de Nymphomaniac, la Minion también es la fuente utilizada en el logo de la seria institución científica estadounidense Smithsonian.

Algunos de los pósteres que se utilizaron para el lanzamiento de Nymphomaniac. Imagen: HTMLgiant

Hemos visto, por tanto, que Lars von Trier usa conscientemente rótulos y fuentes –incluso las más comunes y equilibradas– de manera totalmente poco convencional y alejados de sus contextos habituales. Pero la abundancia de títulos e intertítulos en las obras del director danés también tiene una función muy concreta: nos recuerda que estamos viendo un espectáculo y nos permite coger esa distancia mínima y necesaria para salir (casi) ilesos de esa intensidad tan trágica que tienen sus películas.

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