Videoclips ilustrados: son mágicos

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Es el single que lanzó a la fama a la banda noruega A-ha, y su videoclip, uno de los más aplaudidos en la historia de la música. En ‘Take on me’, de 1985, una chica lee un cómic en una cafetería cuando, de pronto, el protagonista, que no es otro que Morten Hartek, le guiña un ojo y la invita a colarse en su mundo hecho con lápiz de carboncillo.

Julián Saldarriaga recuerda cómo aquella historia de amor que se desarrollaba en medio de un intento de asesinato le cautivó siendo un chaval. Es el guitarrista y compositor junto con Santi Balmes de las letras de la banda Love of Lesbian, que este año celebra su vigésimo aniversario sobre los escenarios. Es, además, una de las pocas en España que se ha atrevido a introducir la ilustración y la animación en sus videoclips. ‘Pizzigatos’, por ejemplo, utiliza ilustraciones con sellos de goma para dar movimiento a las figuras, así como la rotoscopia, una antigua técnica de animación que reemplaza los fotogramas de una filmación real por dibujos ‘calcados’ sobre cada fotograma.

“La ilustración en los videoclips cumple un doble juego: por un lado, aleja el dibujo de lo infantil y lo acerca al mundo adulto, y al revés, permite que el adulto conserve una mirada infantil”, en opinión de Saldarriaga, quien también señala que “el mundo onírico y el real se mezclan mucho más fácilmente con el diseño y la ilustración”. Esta posibilidad de poder plasmar los sueños es lo que llevó a Love of Lesbian a recurrir a esta técnica para los videolyrics -vídeos en los que se muestra la letra de una canción- de su penúltimo álbum, ‘El poeta Halley’ (2016).

Preguntado por cómo es el proceso de creación de un videoclip ilustrado, Saldarriaga responde que, al igual que con la portada de un disco, primero invierten mucho tiempo en buscar referentes, sobre todo en Instagram. Una vez deciden quién se puede encargar de la parte creativa, comienzan las conversaciones, pero después intervienen poco en el proceso, dejando que el autor trabaje con total libertad.

Fue así como surgió su primer videoclip ilustrado, y también uno de los más recordados, como es el del tema ‘Te hiero mucho (La historia del amante guisante)’, del álbum ‘1999’ (2009), en el que un guisante superhéroe sale disparado de un libro en el que se van desplegando diferentes escenarios.

Para realizarlo, su autora, Lyona, utilizó recortables de cartulina que animó con la técnica de ‘stop motion’. “No hubiera sido posible mostrar un guisante con una capa con imagen real. Es en estos casos cuando se utiliza la ilustración y la animación, porque puedes dibujar lo que quieras, no hay límites a la imaginación”, cuenta la realizadora e ilustradora, una de las más reconocidas del panorama español.

Lyona está detrás de los geniales videoclips de ‘Pollo frito’, de The New Raemon, o ‘El que val la pena de veritat’, de La Casa Azul, que también emplean ‘stop motion’. En el tema de Lori Meyers ¿Aha han vuelto?, en cambio, aparecen pequeñas ilustraciones sobre la imagen, mientras que ‘Shadow’, de Marc Salvador, está a medio camino entre las imágenes reales y las dibujadas. Mención especial merece el videoclip de ‘Bigoti vermell’, de Anna Roig i l’Ombre de Ton Chien, en el que todo, desde los decorados hasta el vestuario, está impregnado de ilustraciones y recortables. A pesar de estas pequeñas joyas, la realizadora, sin embargo, afirma que en este tipo de videoclips hay una gran parte de trabajo por amor al arte, puesto que “los presupuestos suelen ser ajustados y no cubren el tiempo invertido”.

La alianza de la ilustración con la música nos ha dejado videoclips memorables, antes incluso de A-ha. Recordemos la película animada ‘Yellow submarine’ (1968), de The Beatles, o ‘The wall’ (1982), de Pink Floyd. Dire Straits, con su ‘Money for nothing’ (1985), y Queen, con ‘Inuendo’ (1991), crearon piezas audiovisuales animadas con imágenes de la banda tocando en vivo.

‘Do the evolution’ (1998), de Pearl Jam, estuvo nominado a los premios Grammy en la categoría de Mejor Videoclip Musical. El trabajo es una crítica a todos aquellos que están embriagados con la tecnología, un tema recurrente en videoclips posteriores, como por ejemplo el sorprendente ‘Are you lost in the world like me?’ (2016), de Moby & The Void Pacific Choir, en el que podemos ver a un niño desolado por la indiferencia de la gente, ocupada en sus teléfonos móviles. Todo lo contrario de ‘Telefonía’ (2017), de Jorge Drexler, un videolyric que ensalza este medio de comunicación.

También recientemente Coldplay está siendo uno de los grupos que más está utilizando la ilustración, con el videocómic ‘Hurts like heaven’ (2012), ‘Ink’ (2014) o el videolyric ‘Something just like this’ (2017), por ejemplo.

Pero si tenemos que hablar de originalidad, no podemos dejar de destacar ‘Moderat’ (2013), un hipnótico vídeo de Bad Kingdon en el que dominan las líneas azules, o ‘Cell song’ (2014), de Fanfarlo, que recuerda a las ilustraciones de los libros de nuestra época de estudiantes. Como poéticos, nos quedamos con ‘My favourite music’ (2017), una especie de historia hablada en la que John Carpenter explica cómo la música ha influido su vida desde que era un crío con imágenes de estilo cubista, o las lúgubres atmósferas del precioso ‘The raven that refused to sing’ (2013), de Steven Wilson. Todas pequeñas obras de arte que no solo son un placer para el oído, sino también para la vista.

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