Breve historia de una tarjeta de visita

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¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando entregas una tarjeta de visita en manos de una persona que acabas de conocer?

En este artículo intentaremos imaginar la vida de esa tarjeta una vez que deja de acompañarte, es decir, ¡una vez que ha salido de casa!

La tarjeta de visita «ve la luz»

La historia comienza en la oscuridad, dentro de una caja: tu tarjeta de visita está apilada junto a como mínimo otras 100 tarjetas, todas ellas iguales. Aún huelen a tinta y están impacientes por viajar por el mundo. Tu cara de felicidad es la primera que recordarán, no la de los tipógrafos, o la de los encargados de cortarlas o enviarlas; tu cara feliz y entusiasta.

Esa tarjeta, si está bien diseñada, te representará a ti y a tu mundo profesional, y puede que también represente algo más. Claro, porque no eres un «Don Nadie» del tres al cuarto: tienes una reputación y una personalidad propia que debería reflejarse en tu identidad profesional.

Conforme vayas usando esas tarjetas de visita, empezarán a viajar por el «mundo», saliendo de tus bolsillos, de tu bolso, siendo tomadas de tu escritorio o de un stand: a menudo irán acompañadas de una sonrisa y un apretón de manos; a veces solo serán «pescadas» de un montoncillo en una feria, en un evento, en tu local o en cualquier otro lugar en el que estén expuestas.

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué alguien se lleva mi tarjeta de visita?

Quien coge una tarjeta de visita, si te ha conocido, quiere acordarse de quién eres y disponer de la información para contactar contigo después. Es el mismo motivo por el que podría solicitarte que lo agregues a Facebook o Linkedin.

De lo contrario, si no te conoce, se lleva la tarjeta para informarse sobre ti: sabe que ahí encontrará todos los datos que necesitará para conocer lo que haces y, si lo desea, contactar contigo.

La tarjeta de visita viaja de mano… en bolsillo

Para entonces, la tarjeta de visita, que ha aterrizado en manos de otra persona, probablemente acabará en uno de sus bolsillos (de la chaqueta, los pantalones —¡esperemos que no!—, el bolso, la cartera, etc.).
A partir de ahí, las tarjetas de visita más afortunadas saldrán a la luz para posicionarse sobre un escritorio, si no en un portatarjetas con muchos compartimentos transparentes, donde se encontrarán con otras tarjetas de visita. Dado que ya estamos en el Segundo Milenio desde hace algunos años, es probable que alguien haga una foto de la tarjeta y la archive en formato digital con algún software de anotación o de gestión de proyectos.

Llegados a este punto, tu tarjeta de visita parece haber cumplido su función.
Yace en la mesa de tu potencial cliente, a lo mejor totalmente a la vista; ha tenido su minuto de fama; pero, desde ese momento en adelante, podría caer en el olvido y perder su utilidad…

La tarjeta de visita es tu… aliado silencioso

Tienes que actuar para conseguir que, cada vez que tu potencial cliente vea esa tarjeta, se acuerde de ti, de lo simpático que eres, de lo bien que trabajas y de lo mucho que podrás serle de ayuda. Tienes que, de alguna manera, reactivarlo, como si tuvieses un mando a distancia para iluminarlo y capturar de nuevo su atención.

Fuente: https://www.flickr.com/photos/financialaidpodcast/2969459862/

Llámalo por teléfono, escríbele un correo electrónico, un mensaje de felicitación: en definitiva,mantén el contacto vivo y verás cómo, poco a poco, tu relación profesional crece. La tarjeta de visita estará ahí para recordarle tu trabajo y tu cara sonriente.

No exageres, deja que el tiempo siga su curso.
Sé natural, útil y agradable. A menos que no te pague, evita que te perciba como un perseguidor en serie, un desagradable recuerdo de algo indeseable.

Y ten en cuenta que esa tarjeta de visita, si la has diseñado bien, si se diferencia de las demás, si tiene todos los datos correctos, actuará incluso sin ti; realizando su función arrugada, aplastada e incluso con los bordes destrozados. Es uno de tus mejores ayudantes a tu servicio, uno de los más fieles paladines de su rey.

Ámala, diséñala lo mejor posible, dedícale tu tiempo y verás que, a pesar de ser tan pequeña, será capaz de darte una gran satisfacción.

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