Los carteles más bonitos de la historia del cine

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Carteles que hicieron historia en el cine

Desde los primeros carteles franceses de finales del siglo XIX hasta hoy, la historia de los carteles cinematográficos se entrelaza con la de la industria del cine y las artes visuales en general. Hasta la segunda guerra mundial, los carteles eran uno de los principales medios para publicitar las películas y contribuyeron en su éxito de modo decisivo. Con el paso del tiempo, los pósteres se han convertido en codiciados objetos de coleccionista.

Orígenes de los carteles cinematográficos

Los primeros carteles de películas aparecieron en Francia a finales del siglo XIX, al mismo tiempo que el cine. Jules Chéret y Marcellin Auzolle empezaron a promocionar la invención de los hermanos Lumière utilizando un estilo típico del Art Nouveau, que se caracteriza por las litografías ricas en colores vivos y personajes ilustrados hasta el más mínimo detalle.

Los denominados «pintores del cine» tenían la tarea de representar la película a través de una ilustración atractiva y que fuese capaz de llamar la atención de la gente que pasaba delante del cine o cerca de las vallas publicitarias. La descripción detallada de los espectadores o de las escenas de la película servía para que el público supiese si la película era apta para toda la familia o no, y a qué genero pertenecía (comedia, aventuras, etc.).

Cartel de Marcellin Auzolle que promocionaba la invención de los hermanos Lumière, 1895

En esta época, se usaba a menudo el stock poster, un cartel reutilizable en más eventos al que se le añadía información sobre el espectáculo en particular. Un ejemplo es el póster que se muestra a continuación de Adrien Barrère, en el que el espacio en blanco de la pantalla se sustituía con una escena de la película.

Cartel de Adrien Barrère para los hermanos Pathè, 1908

La difusión de los carteles cinematográficos en los EE. UU.

Con el auge de Hollywood tras el final de la primera guerra mundial y la difusión de los primeros largometrajes, se empieza a incluir en los carteles al reparto (o al protagonista), el nombre del director, el nombre de la película y un resumen del argumento. Se continúa utilizando la litografía a color, la única técnica de impresión que, pese a ser costosa, permitía obtener ilustraciones de alta calidad. Los carteles solían incluir los retratos de distintos actores, pero en el caso de estrellas como Charlie Chaplin, Marlene Dietrich, Marylin Monroe o Audrey Hepburn, se reservaba todo el espacio para ellos, lo que alimentó el fenómeno del divismo cinematográfico.

Cartel de estilo Art Decò de «La Venus rubia», la película protagonizada por Marlene Dietrich que se estrenó en 1932

Carteles que hicieron historia en el cine

En los Estados Unidos de los años 50, directores como Otto Preminger, Billy Wilder y Alfred Hitchcock empezaron a producir y promocionar sus películas de forma independiente gracias al trabajo de Saul Bass. Este diseñador estadounidense comenzó a diseñar toda la identidad visual de sus películas, desde la creación de los créditos iniciales y finales hasta los carteles, introduciendo un estilo completamente nuevo y caracterizado por un diseño minimalista y muy sugerente. Por primera vez en la historia de los carteles de cine, Bass fue capaz de resumir el significado de las películas a través de un lenguaje simbólico, formado por colores primarios y formas geométricas.

Uno de sus obras más famosas fue la secuencia introductoria de la película «Anatomía de un asesinato» de Otto Preminger, en 1959. En la obra, las partes que forman la silueta de un cadáver empezaban a deslizarse dentro y fuera de la pantalla mostrando los créditos, que cambiaban a ritmo de jazz. Bass utilizó el mismo concepto gráfico para el cartel de la película.

Cartel de Saul Bass para la película «Anatomía de un Asesinato» de 1959

También son muy famosas las secuencias introductorias y los carteles de las películas de Hitchcock: «Vértigo (De entre los muertos)», «Con la muerte en los talones» y «Psicosis». Las originales imágenes creadas por Bass contribuyeron, sin duda alguna, a aumentar la fama de estos directores.

Cartel de la película «Vértigo (De entre los muertos)» diseñado por Saul Bass en 1958

En los años 40 y 50, comenzó el movimiento neorrealista en Italia: directores como Luchino Visconti, Vittorio De Sica y Roberto Rossellini se inspiraron en historias del día a día para representar la vida de la gente normal en la Italia del segundo periodo de posguerra. Para estas películas, los diseñadores de carteles italianos elegían principalmente retratos de acuarela, que representaban una escena de la película, o bien, reelaboraban el argumento de una manera más libre. Anselmo Ballester y Ercole Brini firmaron algunos de los carteles más famosos de la época. En el cartel de «Ladrón de bicicletas», Brini eligió a propósito una imagen «dulce» y con colores delicados, como si tratase suavizar la cruda realidad que se describe en la película.

Cartel firmado por Ercole Brini para la película de Vittorio De Sica «Ladrón de bicicletas».

A partir de los años 60, el auge de la televisión llevó a los directores de Hollywood a dedicarse a producciones cinematográficas más ambiciosas, invirtiendo ingentes cantidades de dinero para conseguir atraer al mayor número de espectadores posible a las salas. En este periodo, el artista inglés Philip Castle introdujo una técnica completamente nueva en el mundo del diseño de pósteres: el aerógrafo. Este instrumento permitía crear imágenes muy nítidas y detalladas, perfectas para el realismo crudo de películas como «La naranja mecánica» y «La chaqueta metálica» de Stanley Kubrick. Castle es el autor de algunos de los carteles más icónicos de la historia del cine.

Pie de foto: Póster diseñado por Philip Castel para la película «La naranja mecánica» en 1971.

En esa misma época, el ilustrador estadounidense Bob Peak también empezó a utilizar el aerógrafo para representar algunas de las películas más famosas de los años 60 y 70, desde «Apocalypse Now» a «Star Trek».

Póster diseñado por Bob Peak para la película «Star Trek» en 1979

La aparición de los carteles fotográficos

La invención de los videograbadores al principio de los años 80 y la posterior aparición del Internet y la televisión de pago en los años 90, llevaron a los carteles cinematográficos a un nuevo nivel. Con la llegada de los programas de retoque digital de la imagen, la fotografía sustituye por completo a la ilustración y se empieza a utilizar en los carteles una composición estandarizada, caracterizada por los rostros de los protagonistas (o de la estrella principal) y por algunos fotogramas de la película, con un resultado bastante más frío y aséptico. Sin embargo, hay algunos ejemplos significativos, como el póster de «Kill Bill» de 2003, con una ilustración de buen gusto y un poco retro, y el de «Moon», la película de ciencia ficción de Duncan Jones que se estrenó en 2009, que utiliza una combinación muy exitosa de ilustración y fotografía.

Kill Bill
Moon

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