Cubiertas y libros: los secretos de un oficio

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Tenemos que admitirlo: un libro también se juzga por la cubierta. O, mejor dicho, la cubierta es muy a menudo el primer contacto que se tiene con un libro, el más inmediato y accesible. También por ello, realizar la cubierta de un libro no es algo sencillo.

¿Cómo trabaja un diseñador de cubiertas? Qué tipo de búsqueda hay detrás de esta particular profesión gráfica y qué sugestiones inspiran el diseño? Motivados por estas curiosidades, nos hemos puesto en contacto con Maurizio Ceccato —dibujante, diseñador, editor, ilustrador, librero y, obviamente, también diseñador de cubiertas— y le hemos hecho unas cuantas preguntas.

En los últimos 25 años, Maurizio Ceccato ha diseñado cubiertas para más de 30 editoriales diferentes. Empezó a mitad de los años noventa diseñando cubiertas para Castelvecchi Editore y Malatempora y, desde entonces, ha trabajado para las editoriales Fazi, Elliot, Laterza, Hacca, Arcana y muchas más. Veamos las preguntas que le hemos hecho.

Cubiertas realizadas para la editorial Giulio Perrone Editore. Créditos: Maurizio Ceccato

Hola, Maurizio. Empecemos con un poco de «historia». Hiciste tu debut como dibujante: ¿cómo llegaste con los años a diseñar cubiertas para varias editoriales italianas?

No empecé a trabajar inmediatamente como diseñador gráfico, sino que aterricé en esta profesión después de pasar muchos años calcando mesas de dibujo, armado de lápiz y tinta. Al principio, me dedicaba a hacer cómics e ilustraciones, actividades que nunca he dejado de hacer. Digamos que, para mí, la actividad de diseño gráfico no se percibe como algo separado del trabajo de dibujante o de ilustrador. En todos los casos, se habla de una búsqueda de imágenes.

He llegado a hacer cubiertas de libros a través de la redacción de los periódicos y revistas para los que trabajaba como ilustrador. En una de estas, conocí a Francesco Coniglio, coeditor de Castelvecchi; fue él quien me propuso hacer algunas cubiertas de la editorial. Esto fue a mediados de la década de los noventa y, a partir de ahí, empecé a diseñar cubiertas.

¿Qué tipo de búsqueda hay detrás del diseño de la cubierta de un libro? ¿En qué te inspiras?

Crear la cubierta de un libro es un trabajo muy «peligroso», si me permites este término, porque es lo primero que se ve del libro y, por tanto, lo que se puede comentar más rápidamente. Detrás hay una gran labor de búsqueda de la imagen.

Pero el diseño y la investigación no parten nunca del libro ni del mundo del diseño gráfico sin más. El punto de partida y las sugestiones los busco siempre en otro sitio y los encuentro en otras pasiones como la fotografía, la historia, la numismática, la música o la ciencia. Todavía recuerdo lo que me enseñó un profesor mío del instituto: «Ve a los mercados —me decía— a buscar ideas… no a las exposiciones de arte». Luego, obviamente, siempre he estado en contacto con el mundo del diseño gráfico y del arte, pero ahí hay ideas que ya encontraron su forma, no las sugestiones que yo busco.

En cambio, a nivel operativo, ¿cómo te mueves y qué herramientas usas?

La parte del diseño es la más importante, la que da forma a mi búsqueda de imágenes, y estoy acostumbrado a hacerla en papel. Esta es la parte esencial de mi trabajo y se desarrolla principalmente en libretas, cuadernos de dibujo y hojas sueltas para encontrar, como en un tamiz, la imagen adecuada.

El ordenador lo utilizo en la parte final, como «escáner» de la imagen que he «encontrado» y para corregir los últimos errores.

Cubiertas para IFIX Edizioni. Créditos: Maurizio Ceccato

¿Qué consejos darías a quienes quieren dedicarse a esto?

No me siento en la situación de poder dar muchos consejos. Quizás, la única cosa que me permito aconsejar es intentar realizar un trabajo de búsqueda como si se tratase de una excavación continua, y experimentar con lógica: ir a ver lo que han hecho otros «pensadores» y apasionarse también en otras áreas. Hoy en día, la tecnología hace mucho más fácil recurrir a este tipo de información.

Más que centrarse en las herramientas tecnológicas como programas de software y apps —que, obviamente, permiten acelerar todo el proceso de trabajo y crear un libro en casa—, me centraría más en la parte que requiere sacrificio y perseverancia: la búsqueda de una imagen, como cuando se busca una raíz cuadrada o un número primo. Es así como, quizás, se puede hacer una contribución personal a la búsqueda visual y a las ideas creativas.

Aquí puedes ver algunos de los trabajos de Maurizio Ceccato.

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