Analizamos el papel animado: el helióforo

Analizamos el papel animado: el helióforo

Thibaud Genevois Publicado el 3/24/2021

¿Conoces esta técnica de impresión? Inventado por Louis Dufay en 1930, está inspirado en la iridiscencia de las alas de las mariposas Morpho y permite reflejar la luz. Esa técnica, muy utilizada en los años sesenta y setenta, actualmente es testigo de una época, habiendo otorgado a algunos libros y vinilos la condición de objetos de colección.

La mariposa Morpho. Crédito: Derkarts

Un inventor desconocido

Al igual que los hermanos Auguste y Louis Lumière, Louis Dufay es un inventor originario de la región francesa del Franco Condado y uno de los pioneros de la fotografía y la cinematografía en color. Le debemos, entre otros, dos procedimientos: el Diopticromo para la fotografía en color y, más tarde, el Dufaycolor para el cine en color. Aunque, a lo largo de toda su vida, Dufay creó asombrosos procedimientos técnicos de vehiculación de la magia de las imágenes, con frecuencia ha permanecido en la sombra.

Louis Dufay. Crédito: Louis Dufay
Laboratorio Louis Dufay. Crédito: Colección particular

Nacimiento del helióforo

Louis Dufay, gran coleccionista de mariposas, descubre contemplando los destellos que desprende el aleteo de las mariposas Morfo azules, autóctonas de Sudamérica, que las estrías de sus alas permiten reflejar la luz. Entonces, decide inventar un medio para reproducir ese efecto. Lo consigue gracias a un procedimiento de impresión en hojas de aluminio. Había nacido el helióforo, que fue patentado en 1932. Concretamente, esta técnica de biomimética —es decir, una invención inspirada en la naturaleza— es «un sistema de animación visual de placas de color metalizadas que explota la remisión de las luces incidentales mediante una trama de 24 líneas por milímetro inclinadas en diversos ángulos para crear asombrosos efectos espaciales al desplazarse el soporte o las fuentes luminosas», como explican Thierry Chancogne y Catherine Guiral, dos teóricos del diseño gráfico. Según ellos, el helióforo está fabricado con «un complejo de hojas de aluminio de colores pegadas sobre una capa de cera y encoladas a un cartón y estampadas mediante matrices de plástico grabadas a mano por dibujantes».

El helióforo. Crédito: Louis Dufay

El apogeo del helióforo

Louis Dufay muere de forma repentina en 1936, pero su invención permanece viva y llega incluso a estar muy de moda casi 30 años más tarde. En efecto, las décadas de 1960 y 1970 están marcadas por el arte cinético, una corriente artística que propone obras que contienen partes en movimiento. El movimiento puede producirlo el viento, el sol, un motor o el espectador. Por tanto, se trata del soporte ideal en este periodo orientado al consumo, la conquista del espacio y el arte de vanguardia. De esta forma, se recurre en gran medida a la tecnología para la creación de imágenes decorativas o publicitarias o para el embalaje de discos o libros, por ejemplo. En EE. UU., encontramos esta técnica, por ejemplo, en los carteles de festivales como el de Woodstock, o en el material gráfico de la NASA.

Arte cinético. Crédito: Victor Vasarely Centre Pompidou
Arte cinético. Crédito: Felice Varini
Conquista del espacio. Crédito: NASA

El helióforo en el cine

En Francia, Henri Georges Clouzot fue uno de los primeros en utilizar esta técnica para su película inacabada «El infierno». En estos ensayos filmados, se pueden ver imágenes fascinantes y fantasmagóricas de Romy Schneider que muestran hasta qué punto eran importantes para la época y para el director la experimentación visual y el vigor creativo. El director usa estas visiones alucinógenas para ilustrar los celos paranoicos y devoradores de Marcel, encarnado por Serge Reggiani, el marido de la heroína Odette, interpretada a su vez por Romy Schneider. En febrero pasado, el grupo Kompromat creó junto con Adèle Haenel un videoclip en homenaje a la película de Clouzot con trozos de helióforo reales.

El infierno. Crédito: Henri Georges Clouzot
El infierno. Crédito: Henri Georges Clouzot

https://www.youtube.com/watch?v=6AtwuQSkwgY

En la música

En 1967, la casa discográfica Philips crea la colección «Prospective 21e siècle» (Prospectiva del siglo XXI), dedicada a la música electroacústica y vanguardista. Entonces, para ilustrar las portadas de estos vinilos futuristas, se decide utilizar la impresión mediante helióforo. Actualmente, desconocemos el diseñador de estas portadas, ya que no se menciona en los créditos; pero su notable trabajo permitió dar a conocer esta serie de discos. Estos efectos ópticos algo misteriosos representan a la perfección este estilo de música, y los vinilos producidos exclusivamente en ediciones limitadas se agotaron en poco tiempo.

Prospective 21e siècle. Crédito: Philips

Y en la literatura

Más tarde, es Gérard Klein, gran autor y especialista en ciencia ficción, quien utiliza esta técnica para ilustrar las portadas de la colección «Ailleurs & Demain» publicada por la editorial de Robert Laffont. En esa época, en la que los relatos de ficción se perciben como literatura entretenida pero poco creíble, Gérard Klein sueña con «hacer una colección diferente, que demuestre al mundo literario, uno de los más duros y conservadoras que he conocido, desde el ejército hasta la Administración, que la ciencia ficción podría ser un género literario en toda regla, que al menos algunas de las obras que han surgido de ella podrían tener la misma apariencia y dignidad que un libro normal». Por tanto, en 1969 Robert Laffont le da un voto de confianza, y ¡resulta todo un éxito! En las librerías, las portadas cinéticas saltan a la vista. Están disponibles en aluminio, oro y, a veces, cobre.

Collcción «Ailleurs & Demain». Crédito: Robert Laffont

Crédito: Robert Laffont

Objetos de colección

En la actualidad, la empresa familiar Imprim’Hélio ya no existe dado que en 2012 los productores de este tipo papel de aluminio, especializados en particular en tapas de yogures, impusieron un importe mínimo para los pedidos que la empresa no podía cumplir. El helióforo, que sobrevivió todo el siglo pasado en forma de múltiples aplicaciones, como las portadas de discos y libros o los elementos decorativos de tiendas, ya no existe. Pero esta técnica sigue brillando en todos esos objetos que hoy se han convertido en artículos de colección.