La «Via della carta» de la Toscana

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Como ya sabéis, el del papel es uno de nuestros temas preferidos: nos fascina su historia, las técnicas que se han usado en cada territorio y todo lo que tenga que ver con este material. Por eso, hoy queremos llevaros a la Toscana a descubrir un particular itinerario turístico que nos muestra la historia de una de las regiones papeleras más importantes de Europa: la Via della carta.

Durante el siglo XVI , entre Lucca y Pistoya, en la ladera sur de los Alpes Apuanos, se empiezan a construir algunas de las primeras fábricas de papel de Italia. Esta zona contaba con plenitud de agua y florecientes centros de poder. Además, el puerto de Viareggio está muy próximo y desde allí se podía vender el material a toda Europa. A día de hoy, tanto por tradición histórica como por las dimensiones actuales del sistema productivo, la industria del papel de las provincias de Lucca y Pistoya es la más importante de Italia y está entre las más importantes de Europa: hay más de 200 fábricas y miles de empleados y de exportaciones a todo el mundo.

La Via della carta es un itinerario que, desde hace unos años, recorren muchos viajeros para descubrir esta región y esta parte tan importante de su historia, que se extiende ya desde hace cinco siglos. ¡Aquí os dejamos algunas de las etapas que más nos han gustado y algunos consejos para recorrerlas!

Parada en Villa Basilica: las primeras fábricas de papel y la invención del papel de paja

El pueblo de Villa Basilica, situado en un estrecho valle por donde fluye uno de los ramales del río Pescia, es el lugar donde comenzó todo: fue aquí donde, a mediados del siglo XVI, se construyó la primera fábrica de papel de la Toscana a manos de Vincenzo Busdraghi, que equipa y restaura un viejo molino con la ayuda económica de una familia de nobles de Lucca: los Buonvisi.

Pero no fue el único «nacimiento» importante que se produjo en Villa Basilica: fue aquí donde se inventó el papel de paja. Corría el 1834 en este pequeño pueblo cuando el farmacéutico Stefano Franchi creó «de chiripa» el papel de paja, un papel amarillo que antes se usaba para empaquetar prácticamente cualquier cosa y que hoy en día se usa, sobre todo, como envoltorio y como salvamanteles en las tabernas. Se trata de una mezcla de paja, cal y agua y, en el momento de su invención, resolvió un gran problema: los trapos, que eran la materia prima para hacer papel, empezaban a escasear y se volvieron cada vez más caros (aquí puedes encontrar la historia del papel).

El papel de paja tuvo un éxito bastante considerable e inmediato: en 1911, la provincia de Lucca contaba con 106 fábricas de papel y el papel de paja era su producto estrella. Tanto es así que era en un barrio de Lucca donde se fijaba el precio de referencia de este material para toda Europa.

Aunque a día de hoy, muchas de las fábricas de papel se han trasladado a la llanura de Lucca, Villa Basilica y su valle siguen salpicados por las antiguas fábricas de papel, que se caracterizan por una arquitectura típica de piedra y ladrillo con ventanas de hendidura.

En Botticino, junto a Villa Basilica, se puede encontrar un punto de información destinado a la promoción turística de la zona y de la Via della Carta. Desde allí, además, puedes empezar la ruta de senderismo para descubrir las fábricas de papel de la zona.

Recorre las antiguas rutas de los fabricantes de papel a pie o en bicicleta

Son unos 20 km en total de senderos y caminos asfaltados que se pueden hacer andando o en bici y por los que recorrerás los antiguos caminos que transitaban los maestros papeleros, que conectaban los dos valles atravesados por los afluentes del río Pescia. De hecho, durante un tiempo, estos caminos estuvieron muy transitados. Hasta mediados del siglo XX, los usaban los trabajadores y, sobre todo, las trabajadoras de las fábricas de papel para llegar a sus trabajos, pero también como una forma de intercambio y contacto entre los valles.

Aquí podéis encontrar información útil sobre las rutas o podéis contactar con los impulsores del proyecto.

Parada en Pescia: el papel hecho a mano, el museo y un ejemplo de fábrica de papel totalmente preservada

Nos movemos, a pie o en coche, algunos kilómetros al este de Villa Basilica y llegamos al valle donde desemboca el cauce principal del río Pescia. Para la industria papelera, la presencia de agua pura era algo fundamental: proporcionaba la fuerza motriz que movía las pesadas máquinas de la fábrica y una de las materias primas para fabricar el papel a mano al mismo tiempo.

Justo en el pueblo de Pescia, encontramos la antigua fábrica de papel “Le Carte”, que forma parte del Museo del papel de Pescia y que está en una fase avanzada de restauración. La fábrica es única en Europa: desde el siglo XVIII, han fabricado el papel a mano con un método que no ha sufrido variación alguna hasta el cierre de la fábrica en 1992. Gracias a ello, pudo llegar hasta nuestros días un método de fabricación de papel antiquísimo y un ejemplo de fábrica de papel totalmente preservada. Lo contamos con más detalle aquí.

En el interior de la fábrica de papel – construida en 1710 – siguen estando todas las herramientas de producción de los siglos XVIII y XIX. Esto la convierte en uno de los monumentos arqueológicos industriales más relevantes de toda Italia.

El Museo del papel de Pescia también ofrece actividades didácticas y alberga un importante archivo con muestras de papel fabricadas durante los tres siglos de actividad de la fábrica.

Parada en Viareggio: el puerto desde donde zarpaba el papel y el papel maché

Ya estamos listos para dejar las laderas de los Apeninos: si seguimos el camino que una vez recorrió el papel, nos dirigimos hasta la costa y pasamos por la llanura de Lucca. Es a esta llanura aluvial, a los pies de las montañas, donde se ha trasladado actualmente el aún próspero negocio del papel de la zona. Durante el siglo XX, esta zona industrial de Lucca ha transformado la producción del papel de paja y ha empezado a elaborar papel tisú (aquí se fabrica el 80 % de la producción nacional) y cartón ondulado (40 % de la producción nacional).

Una vez que hemos dejado atrás la llanura de Lucca, llegamos a Viareggio, el puerto desde donde zarpaban las ingentes cantidades de papel que se producían en el interior del país (hay que tener en cuenta que entre las ocho fábricas de papel activas que había en el siglo XVII alcanzaban una producción anual de 16 000/20 000 resmas de papel). Sin embargo, las cosas no siempre fueron como la seda entre los comerciantes de Viareggio y las fábricas de papel del interior del país. De hecho, a finales del siglo XVII, la tensión era palpable: los comerciantes querían exportar y vender directamente los trapos, mientras que los dueños de las fábricas de papel los necesitaban como materia prima. Al final, prevaleció esto último y la exportación de trapos se limitó y se reguló.

Hoy en día, al papel se le da un uso bastante espectacular en Viareggio: las carrozas de Carnaval hechas de papel maché por los hábiles maestros de la localidad. En febrero, la ciudad se convierte en escenario para las mejores creaciones realizadas en las naves de la Ciudadela del Carnaval de Viareggio: aquí se montan las imponentes carrozas que luego saldrán por el centro de la ciudad. En primavera y en verano, en cambio, la plaza alberga conciertos y representaciones teatrales, y las naves están abiertas al público para que los visitantes puedan visitar las obras de papel de los maestros de Viareggio.

¿Y vosotros? ¿Estáis listos para sumergiros en cuerpo, alma (y pies) en la historia del papel de la Toscana?

Imágenes cedidas gentilmente por Lucense.

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