La tecnología digital para tus productos impresos

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Las nuevas tecnologías digitales hacen que las imprentas gestionen mejor los trabajos, sean más precisas y productivas y ofrezcan precios más bajos a los clientes. Desde la impresión y el corte hasta el embalaje y el envío, en las últimas décadas, la tecnología ha permitido importantes avances en la automatización y la mejora de estos procesos.

Para comprender mejor cómo funcionan estas innovaciones, seguimos el proceso de algunos encargos de productos realizados en Pixartprinting: ¡desde el momento en el que se imprimen hasta el momento en el que dejan la imprenta para dirigirse a tu casa!

La impresión digital
Se empieza desde aquí: ¡desde la impresión digital! Ya explicamos en un artículo (de manera muy sencilla) las diferencias entre la impresión offset y la digital: la impresión digital está madurando cada vez más  gracias, entre otras cosas, a las tecnologías heredadas de la impresión offset.

Las ventajas de la tecnología digital son tradicionalmente los bajos costes de su puesta en marcha y la posibilidad de imprimir de manera conveniente incluso solo una copia —u otra cantidad muy reducida— de un producto gráfico. Esto hace que la tecnología digital sea muy conveniente para imprimir revistas y encuadernaciones en rústica —como libros o catálogos— que no necesitan grandes tiradas. Por el mismo motivo, la tecnología digital también ha abierto el camino a la impresión a petición expresa u «on-demand», es decir, se puede imprimir una copia de un libro solo cuando se haya vendido.

Como ya explicamos en nuestro artículo sobre el tema, una de las tecnologías más usadas a nivel de imprenta industrial —y también en Pixartprinting— es la impresión digital HP Indigo: un tipo de impresión que se puede definir como offset digital y que tiene las típicas ventajas de la digital junto con una calidad de impresión óptima (tanto que solo un ojo experto podría apreciar la diferencia entre esta y una impresión tradicional en offset).

Fabricación de nueva generación
Para fabricar un libro con encuadernación fresada (si no sabes lo que es, aquí te lo explicamos brevemente), normalmente había que realizar varios pasos en otras máquinas.

Las hojas salían de la impresora digital y se recortaban. Después, se agrupaban y fresaban por el lado del pliegue: de esta forma se hacía más irregular el lomo para que la cola que los uniría después a la cubierta pudiese penetrar más fácilmente en el material y, por tanto, resistir más tiempo.

Sin embargo, desde hace varios meses, en Pixartprinting utilizamos una nueva tecnología para la realización de la encuadernación fresada: nos referimos a las máquinas creadas por la empresa piamontesa Tecnau. En el lado de las hojas impresas, se aplica un código Datamatrix —una especie de código QR— que contiene toda la información del producto impreso que se deba realizar. El código es leído por la máquina de Tecnau, que de esta forma corta, recoge, fresa y encola las hojas a la cubierta según la información que le comunica la matriz.

Así, la encuadernación se ejecuta de manera automática, sin pasar de una máquina a otra y sin tener que volver a configurar cada vez los parámetros de las distintas máquinas. ¡También en este caso la productividad aumenta y los errores disminuyen!

Envío: ¡man… robot a la obra!

Foto: flickr/Rob Young [CC BY-NC]
Ahora que tus productos impresos están listos y empaquetados… ¡solo queda enviarlos!

También en este momento crítico, la digitalización y las nuevas tecnologías ayudan a Pixartprinting a mejorar la productividad y la calidad.

Hubo un tiempo en el que las etiquetas con las direcciones se ponían a mano en los paquetes y palés. Sobra decir que el problema más frecuente era el cambio accidental de paquetes, es decir, la mercancía, simplemente, no llegaba adonde tenía que llegar. En cambio, ahora el sistema es mucho más avanzado: el producto terminado y empaquetado pasa por un rodillo, donde un sistema automático produce y aplica una etiqueta con un código que también es legible para las máquinas.

El producto llega después a los pies de unos brazos robotizados que «leen» las etiquetas y ponen el paquete en el palé correcto. Un algoritmo los ayuda a colocar el mayor número posible de paquetes analizando las mejores combinaciones de encajado entre los distintos tamaños y las prioridades de envío.

Cuando el palé alcanza la altura de 1,40 m, un empleado lo lleva a la zona de carga. ¡Y así es como el producto impreso ya está listo para partir a su destino!

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