Giovanna y el packaging como atuendo perfecto para el producto perfecto

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«El hábito no hace al monje».

Así dice un famoso proverbio que nos recuerda que las apariencias no siempre se corresponden con la realidad.

Sin embargo, es indudable que el ojo es capaz de apreciar la belleza y la coherencia visual.

Bien lo sabe Giovanna, nuestra fiel clienta que ha sabido aprovechar las habilidades que ha ido adquiriendo durante su trayectoria académica y profesional para crear su propia tienda online, que cuenta con una gran variedad de productos fruto de su inventiva.

Giovanna presta mucha atención a los detalles y, además, lo hace muy bien.

En tiempos de alternancia entre amarillos y naranjas que han condicionado nuestras vidas como si fueran flujos de tráfico intermitentes, la importancia de enviar los productos hasta la puerta de casa ha cobrado una importancia fundamental.

Esta lección la tienen bien aprendida los gigantes de la web, pero nuestras pequeñas y medianas empresas, así como los autónomos que llevan adelante sus negocios día tras día con determinación y pasión, también lo han aprendido rápido. Esto es lo que hizo que Giovanna viese más allá: el packaging es clave para atraer, por supuesto, pero también, y sobre todo, para contar y presentar un producto de la forma adecuada.

El packaging ya no es un simple contenedor, sino todo un narrador.

Se trata de una extensión del producto: una introducción, pero también un recorrido por lo que es el producto, una explicación o quizá tan solo una sugerencia sobre los beneficios que puede aportar el artículo. El packaging se ha convertido en un aliado muy preciado a la hora de mimar a las personas, a los que compran un producto. Les da la oportunidad de aumentar su experiencia de compra y de vivir el producto de forma más intensa y no tan superficial.

Vamos a leer con atención lo que nos cuenta Giovanna, que combina creatividad, emprendimiento e inspiración a la hora de nutrir su pequeña tienda online, de la que está plenamente orgullosa.

¡Disfruta de la lectura!

¿Quién eres? Háblanos de ti y de tus sueños, aspiraciones y aptitudes. ¡Haznos un retrato conciso pero fiel!

Me llamo Giovanna Ballirano, tengo 31 años, soy de Ischia y desde hace algunos años vivo en el valle del Po para ampliar mis horizontes laborales. Tras graduarme en Diseño arquitectónico en la Federico II de Nápoles y después de algunas experiencias en concursos y obras de construcción, elegí dedicarme a la rama del diseño industrial, puesto que es donde me siento libre y puedo dibujar y diseñar productos de papelería, mi gran pasión. Estos productos los vendo en mi tienda online. Mi pequeña y colorida tienda, que es fruto de muchos sacrificios, es mi mayor orgullo.

Antes de empezar, ¿puedes explicar a los lectores qué has impreso con nosotros?

Bueno, creo que he impreso la mayoría de mis productos con vosotros, así que puedo hacer una lista bastante larga: calendarios de pared, calendarios de mesa, planificadores, tarjetas de visita, folletos, tarjetas, lonas publicitarias, expositores, pegatinas, cuadros de tela, cuadernos con encuadernación grapada, espiral metálica, bloc de notas, roll-ups y packaging de distintos tamaños. ¡Siempre se vuelve donde se trabaja bien!

Volvamos al principio. ¿Cómo surgió la idea que te llevó a realizar este proyecto? ¿Tiene una historia particular?

Siempre he pensado que un producto habla por sí solo desde su embalaje externo, que no es un accesorio, sino parte del producto en sí. Por ello, cuando empiezo a diseñar un nuevo producto, estudio en paralelo su packaging. En este proyecto, por ejemplo, las cajitas encajan con la temática de la colección anual, entre la luna, las estrellas y la bondad. Lo mismo vale para el packaging de la colección femenina de finales de 2020: todo el proyecto tenía un packaging, propuesto en distintas formas y tamaños, que formaba parte integral del discurso.

Una vez que diste con la idea adecuada, tuviste que fijarte un objetivo. ¿Cuál era tu objetivo?

El objetivo era encontrar un atuendo que le quedara como un guante al producto. Esta es una de las cosas más difíciles de conseguir, ya sea desde el punto de vista práctico, como del económico. La esperanza era crear un pequeño cofre que no solo contuviese el producto en sí, sino también todo el amor y la pasión que tengo por mi trabajo, y hacer que los que decidan comprar sientan este estado de ánimo. El objetivo, por tanto, es crear toda una experiencia, no solo un objeto en sí mismo.

¿Cómo diste vida a tu proyecto? ¿En cuántas fases dividiste tu trabajo y cuáles fueron esas fases? Cuéntanos el proceso que te llevó a dar forma a tu idea y cómo la preparaste para la impresión.

Lo primero que hago es hacer un montón de bocetos con papel y lápiz. Luego, hago una maqueta pequeña de papel para ver si mi idea puede funcionar, para identificar errores y para mejorarla. Si me convence, me paso a lo digital y preparo el archivo para la impresión. A continuación, realizo una prueba de impresión y, por último, la impresión final. Esta última fase, la de la impresión final, siempre es una mezcla de emoción y ansia por ver el trabajo acabado. El tiempo de espera desde que se envía la impresión hasta que recibo el material se me hace infinito, aunque estemos hablando de pocas horas o de días. ¡El tiempo parece que no avanza!

¿Cómo aprovechaste la impresión a la carta para terminar tu proyecto? ¿Qué materiales elegiste y por qué?

Encuentro muy útil tener la posibilidad de enviar un archivo personalizado propio directamente a impresión, después de haber seleccionado todos los elementos que desee y haber elegido el presupuesto que mejor se adapte a mis necesidades. Para el proyecto del packaging, elegí un cartón clásico y opaco, que hace que la caja sea ligera y rígida al mismo tiempo. Además, la impresión de alta calidad destaca muchísimo y es ideal para el uso que tenía previsto.

Ahora, ¡hablemos de cuando llegaron los productos impresos! En tu caso, las coquetas cajitas personalizadas. ¿Qué sentiste al tenerlas en tus manos?

Creo que es un sentimiento difícil de explicar con palabras. Es una emoción muy bonita porque ves cómo algo que antes solo estaba en tu cabeza se materializa en un producto real. Siempre me parece igual de emocionante que la primera vez y espero que nunca se me pase esta sensación, porque es la que da vida a este trabajo.

¡Esto no es más que el principio! ¿Qué otros proyectos tienes previstos de cara al futuro? ¿Nos puedes revelar alguno?

Los proyectos que tengo en mente son bastante diversos. Seguramente «Smell the box» seguirá con colecciones temáticas y variables a lo largo del tiempo. Para la sección «Papelería y cocina», estoy diseñando un diario de comidas que va a acompañar al recetario, a la lista de la compra y al planificador de los menús semanales. Todo impreso por vosotros. Para la sección «Papelería pura» (cruzad todos los dedos por mí), estoy diseñando la agenda 2022. Es mi primera agenda. Es un proyecto grande, pero es una de mis creaciones que más me importan, así que espero que vea la luz pronto.

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