“París es siempre París y Berlín nunca es Berlín”, dijo Jack Lang, exministro de cultura francés. Lang captó la naturaleza fluida y metamórfica de la capital de Alemania – o de Europa, habría que decir. El sitio en el cual queda más patente la naturaleza mutante de la ciudad es su red de U-Bahn (tren metropolitano). El sistema de transporte público que recorre cada día una distancia equivalente a dar la vuelta a la Tierra 8,7 veces. En el U-Bahn puedes encontrarte juntos el berlinés de toda la vida y uno del medio millón de extranjeros de 200 países que han elegido esta ciudad como su casa.

Nudo de conexión

“Este sitio es mi vida”, dice Stefanie Rensch sobre Alexanderplatz. Es el primer sitio que vio cuando llegó a la ciudad desde su pueblo, 70 km al norte. Es el sitio donde tuvo una de las primeras citas con el hombre que hoy es su marido y el padre de sus dos hijos. Es el sitio donde empezaban sus noches de estudiante, y donde encuentra los amigos que vienen a visitarla. En efecto, es probable que su historia esté compartida con muchos berlineses: Alexanderplatz (Alex para los locales) es la encrucijada de la ciudad. El sitio ha sido un centro de tránsito desde el siglo trece, cuando era el punto de entrada para aquellos que llegaban a Berlín desde la puerta Oderberger. No es casualidad que, muchos siglos después, un millón de personas se reunieran aquí, en noviembre de 1989, en la mayor manifestación de Alemania del Este, un preludio de la caída del muro. No obstante sus dimensiones e historia, la arquitectura de la estación es austera y minimalista. “Me gustan sus colores verdes y azules: la combinación con el color amarillo de los trenes es sencillamente fantástica”, dice Steffi.
STATION: Alexanderplatz
AÑO: 1913
BARRIO: Mitte


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El tren de Einstein

Para Werner Friedrichs, la estación de Bayerischer Platz es el centro de su vida. Es el fundador de un Comité de Acción Ciudadana que se ocupa del barrio. A principio del siglo veinte, el “barrio bávaro” en el vecindario de Schönberg estaba habitado por artistas, científicos e intelectuales, muchos de ellos judíos, incluyendo a Albert Einstein (que cada día tomaba su tren para ir trabajo en esta estación), Erich Fromm y otros. La estación fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. En una ocasión, murieron docenas de personas que se habían refugiado en dos trenes. Sucesivamente, fue reconstruida, conservando las baldosas blancas y azules que recuerdan la bandera de Bavaria. Ahora la parada combina transporte, cultura y gastronomía. Werner creó un espacio de exposición en el piso de arriba de la estación (ahora llamado Café Haberland), enmarcada en el programa Berlín Tourismus & Kongress GmbH/visitBerlin. Este proyecto, una iniciativa conjunta de un grupo ciudadano y la administración pública, presenta documentos sobre residentes pasados y actuales del barrio bávaro, junto con una serie de películas cortas.
STATION: Bayerischer Platz
AÑO: 1910
BARRIO: Bayerisches Viertel


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Una llamada a la conservación

“La parada de metro de Berliner Straße es de lo más típico de Berlín Oeste que se pueda encontrar”, dice Udo Schmitz sobre esta icónica estación cubierta de paneles rojos. Esta parada, de las más frecuentadas en Berlín, fue construida en 1971 por el singular arquitecto Rainer G. Rümmler, cuya lista de obras incluye escuelas, pabellones y tres paradas de U-Bahn. Udo, que es diseñador gráfico, está trabajando en un proyecto artístico dedicado a capturar la fe en el progreso que la gente tenía en los años de Rümmler, los 60 y 70. “Las partes de Berlín como la estación de Berliner Straße me recuerdan los desarrollos urbanísticos de la posguerra en mi ciudad natal, en Alemania del Oeste”, explica. “Me gustaría que la ciudad hiciera más para la preservación de edificios como este: testigo del Berlín de la posguerra”, afirma.
STATION: Berliner Strasse
AÑO: 1971
BARRIO: Charlottenburg


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Obra maestra de arquitectura

Antonio Luque se enamoró enseguida de la estación de metro Deutsche Oper, cuando llegó a Berlín hace cuatro años. “Quería trabajar como arquitecto y me atrajo el dinamismo de la ciudad”, explica. La estación, que aparece en videoclips y películas como “Run Lola Run” (1998) de Tom Tykwer, capturó inmediatamente su atención. “Me cautivaron sus elegantes estructuras metálicas”, dice Antonio. Luego, descubrió que sus “maravillosas” baldosas fueron diseñadas por el artista portugués José de Guimarães y regaladas a la ciudad por el embajador portugués. “La estación es la combinación perfecta de arquitectura industrial y arte contemporáneo”, afirma.
STATION: Deutsche Oper
AÑO: 1906
BARRIO: Charlottenburg


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Pozo de creatividad

El edificio exterior de esta estación se compara a menudo con una plataforma petrolífera plantada en el medio de la ciudad. Según Arthur Lagoeiro Alvarenga, el U-Bahn de Berlín esté lleno de riqueza, pero no de la clase del oro negro. “El viernes y sábado por la noche, grupos de jóvenes de todas las tribus se suben al metro: gente con toda clase de ropa, pelo, piel, color de los ojos…”, dice este brasileño que se ha “sencillamente enamorado de la libertad, tolerancia y creatividad de la ciudad”. Acabó en Berlín poco después de dejar la universidad. “Quería tomarme un tiempo para averiguar sin presión lo que realmente quiero hacer”, explica. “No sé como ocurrió, pero empezaron a surgir en todos los lados señales que me hablaban de Berlín”, explica. Después de hacer “couchsurfing” durante un tiempo, decidió que este era su sitio. “Hay algo en Berlín que te empuja a desafiarte a ti mismo, de una forma profunda y positiva, y empezar un búsqueda sin fin de lo que eres”, afirma.
STATION: Fehrbelliner Platz
AÑO: 1913
BARRIO: Wilmersdorf


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El descubrimiento del mundo subterráneo

Cuando Thai Hoang se mudó de Vietnam a Berlín hace cinco años, no había cogido nunca un metro. “Sólo hay buses como medio de transporte público en mi país”, explica. Mientras aprendía alemán, aprendió también a moverse bajo tierra. “Para llegar a mi escuela de idiomas, tenía que coger un tren en Innsbrucker Platz, cada día durante seis meses: a final, podía incluso reconocer muchos de mis compañeros de viaje”, recuerda. “Innsbrucker Platz es sin duda un sitio importante en mi biografía”. La estación es especial también por otra razón: los trenes de la línea U4 que paran aquí tienen menos vagones que los de las otras líneas, porque su plataforma no puede acoger más de seis.
STATION: Innsbrucker Platz
AÑO: 1910
BARRIO: Schöneberg


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El sonido de la historia

Los sonidos juegan un papel importante en la relación de Susanne Werth con el U-Bahn. Susanne tocó música en el metro durante mucho tiempo: el eco de su guitarra se propagaba por los pasillos. Ahora Susanne ha dejado de tocar bajo tierra, pero la parada de Jannowitzbrucke le trae muchos recuerdos. La estación toma su nombre del puente cercano en el río Spree. Hoy la estación es el punto de partida de excursiones en barco en el río. Durante la Guerra Fría, la parada estuvo cerrada y se emplazaba en Berlín Este. Las entradas estaban completamente selladas y la única música que se podía oír en ese tiempo era el débil rumor de los trenes que pasaban sin pararse. Jannowitzbrucke fue una de las primeras estaciones fantasma en abrir, el 11 de Noviembre de 1989, tan sólo dos días después de la caída del muro de Berlín. Desde entonces, la música cambió, y Susanne y otros músicos llenaron el lugar con otros sonidos.
STATION: Jannowitzbrucke
AÑO: 1930
BARRIO: Mitte


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Una selva bajo tierra

Jungfernheide quiere decir “selva de las doncellas”. El nombre se refiere a un gran bosque que estaba donde ahora está la estación. El activista cultural Justin Raymond Merino cree que una nueva selva subterránea ha reemplazado la antigua. Merino es el responsable de kulturspace, una consultoría de marcas y diseño que pública libros y organiza eventos. El año pasado, se le acercó un fotógrafo, Claudio Galamini, que había pasado meses fotografiando todas las 173 estaciones del metro de Berlín, esperando el momento en el cual cada plataforma se quedaba sin gente. “Ver estas imágenes es una experiencia visual surrealista, contrapuesta a estar en la plataforma de verdad, donde el caos y la gente nos distrae, y nos olvidamos de apreciar la historia y el arte que nos envuelven”, dice Justin. Así, decidió hacer un libro de fotos con el trabajo de Galamini. “Berlín es el epicentro de la innovación cultural y creativa: es un buen momento para dar a conocer al mundo un trozo de la rica historia de la ciudad”, explica. Jungfernheide es sin duda una de las estaciones en las cuales el color, la tipografía y el diseño se combinan mejor para transformar el espacio subterráneo.
STATION: Jungfernheide
AÑO: 1980
BARRIO: Charlottenburg


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Homenaje al heroísmo

Algunos Berlineses dicen que la psicodélica decoración de la estación de Mierendorff Platz les da dolor de cabeza. Sin embargo, lo que inspira esas formas rojas, negras y blancas que recuerdan unas mariposas no es una excentricidad. Se trata de la letra “M”, la inicial del apellido de Carlo Mierendorff. Este investigador y político socialista fue uno de los héroes de la resistencia alemana al nazismo. Desafortunadamente, no pudo ver la liberación de su país, porque murió en 1943 en un bombardeo aliado en Leipzig. El homenaje a Mierendorff es obra de Rainer G. Rümmler, famoso arquitecto de los años 70. Como amante del metro, Hartmut Weidemann no tiene ningún inconveniente con las surrealistas “M” de la estación. Esto no sorprende, ya que a Hartmut le gusta todo lo que va sobre rieles: hasta el punto que tiene una tienda especializada en modelos de trenes, incluyendo los del U-Bahn.
STATION: Mierendorff Platz
AÑO: 1980
BARRIO: Charlottenburg


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Estilo informal

Daniel Friedrichs lleva siempre consigo una taza de café portátil cuando toma su tren diario en la estación de Neukölln. Antes, compraba un café para llevar en vaso de plástico, pero una curiosa experiencia le hizo cambiar de costumbre. Un día, tras poner su vaso encima de la máquina de validar billetes, un hombre que pasaba a su lado puso su pañuelo usado en el vaso. “Cuando me quejé, se puso a reír, me dio dos euros, y dijo: ‘¡Seguro que los vale!’”, cuenta Daniel. Esta historia es un ejemplo del espíritu informal de este barrio multicultural de Berlín. Esta estación es un punto de referencia para su área. Su fachada aparece una y otra vez en Neukölln Unlimited, un documental de 2010 sobre una mujer Libanesa con dos niños apasionados de hip-hop y break dance, que luchan para sobrevivir en Alemania y evitar la policía.
STATION: Neukölln
AÑO: 1930
BARRIO: Neukölln


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Enamorada del rojo profundo

“El rojo intenso de la parada de Osloer Strasse me recuerda siempre un tiempo concreto de mi vida: mi primer verano en Berlín, llegando a la estación tras una larga tarde en el lago, o cambiando de tren en esta estación para ir del trabajo al gimnasio”, dice Isis Caceres. El rojo que tanto le ha impresionado forma parte de la enormes banderas de Noruega que decoran la estación. Su nombre viene del de la gran calle emplazada encima, que lleva el nombre de la capital nórdica. “Siendo diseñadora de interiores, siempre me han atraído los espacios insólitos y nuevos del metro de Berlín”, dice Isis. “Cada uno de ellos, con sus colores y arquitectura, ha sido una inspiración que se ha añadido a mi deseo de vivir aquí”, afirma.
STATION: Osloer Strasse
AÑO: 1976
BARRIO: Gesundbrunnen


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“Berlín es pobre pero sexy”, dijo el anterior alcalde de la ciudad, Klauw Wowereit, que dejó su cargo en 2014, tras 13 años en el gobierno. Desde sus llegada a la alcaldía, muchas cosas han cambiado. Una definición más actualizada de la ciudad sería la del profesor de derecho de EEUU Hiroshi Motomura: “Berlín combina la cultura de Nueva York, el sistema de tránsito de Tokyo, la naturaleza de Seattle y los tesoros históricos… de Berlín”. Quizás la esencia de esta metrópolis ecléctica, creativa y moderna no se halla en la superficie de la ciudad. Si uno va debajo de ella y explora el subsuelo, reconocerá esa personalidad en las letras y los colores de sus paredes.
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