¿Tipografía sostenible?

¿Te has preguntado alguna vez sobre todo lo que realmente supone producir un libro? ¿Has pensado por qué un editor decide usar una fuente específica y qué pasaría si la cambiase? Y, ¿crees que la mínima variación ortográfica podría afectar a los costes globales de tinta y papel?

Estos son factores sobre los que reflexionamos a diario, factores que en ocasiones llevan a nuestras mentes a transitar caminos imprevisibles y complejos. Con décadas de experiencia en el mundo de la impresión, decidimos investigar algunos interesantes pero poco conocidos aspectos y el resultado fue , cuanto menos, sorprendente.

La fuente que todos aman odiar

Antes de nada, vamos a aclarar algo: la tinta para la impresión es muy, muy cara. Pero, ¿cómo de cara? Pues tan cara que si se vendiese por litros, tendría un coste superior al de 4 toneles del mejor whisky escocés o de Chanel nº5. Desde luego el olor no sería tan bueno, pero eso es otra historia.

La tinta de impresión es tan cara que incluso la simple sustitución de una fuente por otra podría comportar increíbles consecuencias financieras. Es cierto que no todos los tipos de letra presentan el mismo diseño. Por ejemplo, si este artículo se hubiese escrito con Comic Sans, habríamos necesitado una cantidad ligeramente superior de tinta (y nadie lo leería). Se trata de una fuente compacta que si se usase a tamaño 12 en una hoja con formato A4, cubriría con tinta el 5,74% de la página. La fuente Helvética, por ejemplo, ocuparía el 5,45%, mientras que la Garamond, el 4,47%.

Estas diferencias no parecen demasiado relevantes si hablamos de un solo libro. Pero el ahorro en tinta podría ser enorme si cambiamos el tipo de fuente. Si usamos Helvética, la diferencia de cobertura de la página entre esta y Comic Sans sería del 0,29% aproximadamente. Imaginemos un mundo donde todos usasen Helvetica (no es difícil de imaginar, ya que algunas de las marcas más importantes del planeta ya la emplean). Imaginemos ahora una catástrofe desconocida (¿dragones?) debida a que cada tipógrafo en la faz de la Tierra ha usado la fuente más odiada. Si sobrevives hasta este punto, debes saber que es en este momento cuando la situación empezará a complicarse: las consecuencias podrían ser devastadoras.

Gracias a este cambio de fuente nuestro consumo global sería de alrededor de 3,77 millones de cartuchos de tinta adicionales al año. Con un coste medio de 23,15$ por cartucho de tinta, esto dejaría a la industria gráfica y de la impresión con un agujero financiero de 87,3 millones de dólares. Sí, es oficial: el uso exclusivo de Comic Sans nos conduciría a una catástrofe financiera (dejando a un lado la crisis nerviosa que experimentarían los diseñadores gráficos).

Salvando el planeta, palabra por palabra

Esta inquietante idea nos hizo reflexionar acerca del posible impacto que podrían tener otros cambios. Todos sabemos que existen diferencias gramaticales, de pronunciación y léxicas entre el inglés americano y el británico que bien podríamos resumir con el clásico color americano y colour británico. Pero nosotros queríamos ir más allá, así que decidimos calcular el impacto medioambiental que conlleva utilizar una ortografía con respecto a la otra.

Lo primero que hicimos fue calcular en Google Books Ngram la frecuencia con la que aparece la palabra ‘colour’ en sus más de 8 millones de libros. No obtuvimos un gran resultado, ya que el uso de – ‘colour’ en la biblioteca tan solo representa el 0,0027763711% del total de palabras – Pero gracias a nuestra experiencia sabemos que pequeñas cantidades pueden suponer una gran diferencia, así que decidimos continuar.

En el siguiente paso realizamos algunas suposiciones. Para facilitar el cálculo, partimos de la idea de que una página recoge una media de 500 palabras. De forma que si ‘colour’ supone el 0,0027763711% con respecto al total de palabras, su presencia sería de 0,013881856 veces por página.

Aquí es donde empieza a complicarse el asunto. A continuación tomamos como referencia que cada palabra contiene una media de 4,5 caracteres. Esto implica una media de 2.250 caracteres por página. Si usásemos ‘color’ en lugar de ‘colour’ ahorraríamos 0,013881856 caracteres por página. Esto significa que el número de caracteres por página se reduciría a 2.249,986118.

Así como disminuye el número de caracteres, la cantidad de páginas también lo hace (0,000616971%). El resultado es que terminaríamos ahorrando 1 página por cada 162.082 utilizadas. Y es que nosotros imprimimos muchas, muchas páginas.

Se estima que de un árbol se pueden obtener unas 80.500 pages. Esto quiere decir que el cambio de ‘colour’ a ‘color’ podría salvar 1 árbol por cada 13 mil millones de páginas impresas. Quizás no signifique un gran ahorro, pero pensemos en la serie de libros de Harry Potter. Se estima que se han impreso 1,9 billones de páginas de Harry Potter (sin incluir todo el contenido escrito generado en torno al personaje y su mundo). Si se hubiera utilizado la ortografía americana para escribir los libros, podríamos – (en teoría y siguiendo nuestro hipotético cálculo) – haber salvado 145 árboles, es decir, un pequeño bosque.

¡Árboles en abundancia!

Comparando con medidas del día a día, los resultados son aún más impactantes. Otro ejemplo de un simple cambio de ortografía británica a americana, ‘labour’ por ‘labor’, bajo las mismas condiciones de impresión, podría salvar alrededor de 300 árboles. En la siguiente infografía recopilamos más datos acerca del tema, por si no fuesen suficientes los motivos para odiar la tipografía Comic Sans. A continuación podéis descubrirlos.

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